El Grupo de Investigación “Salud y Seguridad en la Montaña” se creó con el fin de investigar en la prevención de los accidentes de montaña desde tres áreas íntimamente relacionadas en la persona en su interacción con el medio: Seguridad en la Montaña, Medicina de Montaña y Aspectos Psicológicos relacionados con la Montaña. Contacto: grupossm@gmail.com
Enlaces:

1- Power Point: JoséRamón_Morandeira-OmManiPadMeHum
https://www.dropbox.com/s/ea3t9re8fluo6ea/Jos%C3%A9Ram%C3%B3n_Morandeira-OmManiPadmeHum.pps?dl=0
Si no puede ver el archivo, enviar correo a grupossm@gmail.com

2- José Ramón Morandeira por Luis Masgrau Gómez, Presidente de la FAM

https://www.dropbox.com/s/eys7x1tff2j7s42/JRMorandeira_Heraldo_8-XI-2012.pdf?dl=0

EXPEDICIONES AL HIMALAYA DEL GRUPO SSM

Expedición Científica Aragonesa "Himalaya 2008"

http://expedicioncientificaaragonesa.blogspot.com.es/

Expedición "Manaslu 2009"

http://grupossm2009.blogspot.com.es/

lunes, 31 de diciembre de 2012

VERANO AUSTRAL Y XXV ANIVERSARIO

La temperatura máxima de la semana pasada ha sido de 4ºC y la mínima -3ºC. Esto es el verano austral. No tenemos noche. Entre las diez de la noche y las tres de la mañana baja la intensidad de luz, pero sigue siendo prácticamente de día. Nos rodea bastante nieve. La niebla llegó el día 24 y sigue con nosotros. Todas las tardes nieva un poco. Eso sí, se pasa mucho menos frío que en un campo base porque, aunque estamos en contenedores de obra, es mejor que vivir en una tienda de campaña, las temperaturas no son tan extremas como las de los 5.000 metros y, además, tenemos calefactores y acumuladores de agua que funcionan con la electricidad que produce el motor de la base. Lo que nos da una confortabilidad bastante aceptable, a pesar de las condiciones “provisionales” en las que estamos. Hace tres años se iniciaron las obras de la nueva base, pero están paradas por falta de presupuesto. La nueva base no está terminada y la vieja se desmanteló cuando se iniciaron las obras.
Tantas horas de luz dan para mucho. Aquí se trabaja a lomo caliente. Lo primero es lo que cada uno tiene asignado en función de su especialidad o capacitación, pero siempre hay que echar una mano en otras tareas imprescindibles para el funcionamiento diario. Vamos, aquello de “máximo aprovechamiento de los recursos”. Entre los 17 tenemos que hacer que esto funcione y sea habitable. Tiene un toque de “romanticismo antártico” que recuerda a aquellos pioneros de principios del siglo XX.
Anoche llegó en el Hespérides Clara Morandeira Rivas, médico CUEMUM y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria que ha ejercido de médico adjunto de urgencias del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza hasta hace pocos días. A las 23:58 desembarcaba en la playa de isla Livingston, frente a la base Juan Carlos I, vestida de teletuby y con la alegría que le caracteriza. Durante diez días coincidiremos las dos en la base para hacer el traspaso de responsabilidades médicas. Ella se quedará hasta el 26 de febrero, día en que se cerrará la base hasta la próxima campaña. Ha venido con Pepita Castellví, científica de 77 años que impulsó junto con Antonio Ballester, Juan Rovira y Agustín Julià la creación de una base científica española en la Antártida al acampar en 1986 durante una semana en esta isla para estudiar las posibilidades del lugar. Siendo que nos encontramos en el XXV Aniversario (1988-2013) de la BAE (Base Antártica Española) Juan Carlos I, Pepita acude con un equipo de filmación para la realización de un documental sobre ello.
En pocas horas llegará el fin de año; cuatro horas después que en España. A la luz del día y acompañados por pingüinos, elefantes marinos y alguna foca leopardo (menos mal que éstas no salen del agua), tendremos una celebración “privada” para 21 expedicionarios antárticos, a 14.000 km de casa que, aunque con más o menos tono triste, nostálgico o melancólico, tendrá su encanto. A todos los que nos queréis, FELIZ AÑO 2013.

MA Nerín
31 de diciembre de 2012

domingo, 30 de diciembre de 2012

UNA DE MARIÑEIROS

Son dos los gallegos que tenemos en la base. De muy buena pasta y unos profesionales como la copa de un pino. Miguel, el jefe de cocina, y Adolfo, el jefe de máquinas. Nos tienen pendientes de sus anécdotas, chistes y chascarrillos -mitad en gallego, mitad en castellano- durante las comidas, las sobremesas y las excursiones. Los dos mariñeiros experimentados. Son “contadores de historias”, como lo era José Ramón; él, además, era “vendedor de sueños”. Revisando el disco duro por otro asunto, he encontrado una de las historias que me escribió José Ramón cuando pasaba unos días en Galicia, con el aire de las que nos cuentan Adolfo y Miguel, y que podría parecerse a como hubiera relatado JR el paso del Drake porque, como ya comenté, José Ramón temía al mar más que a una tronada. Os gustará. He suprimido algunos tramos de carácter más personal.
“He decidido que me embarco con el primo Mononcho, que tiene un barco de pesca al que califica como "O terror d'os peixes" y salen ahora a echar las redes, para volver a recogerlas esta madrugada. Ya sabes que, a mí, lo de la marinería me da terror. Pero como “yo soy yo y quienes me habitan”, he decidido echar mano de la genética de mi bisabuelo Lisocho (D. Luis Bahamonde, a efectos oficiales) que dicen fuera gran mariñeiro y alcanzó el grado de Almirante de la Mar Oceana, marinando en La Armada Española. ¡Qué no se diga! ¿Quien dijo miedo? ¡A por ellos, que son pocos.....! Ali voi, camiño d'a mar oceana. Acoxonado mais enteiro, tuo campellador, homo fortius moncainum, teu home namourado. (…)
Acabamos de llegar a puerto y atracar. Hemos salido esta mañana desde el fondo de la ría, atravesándola entera. Era como una balsa de aceite, pero al llegar a la bocana y entrar en el océano, ha empezado el baile: unas olas que no veas. Me han puesto un salvavidas, un traje de esos amarillos superimpermeables y me han dado un cabo de cuerda, para que me atase a la mesana y se me calmase un poco el acoxono. Ellos sueltos, claro, yendo de un lado para otro, faenando. El barco, con un balanceo que parecían las ferias. Desde luego, estos mariñeiros los tienen bien puestos. Hemos doblado la Estaca de Bares, entrando a la ría de Ortigeira por barlovento, pegados al cabo Ortegal para aminorar en lo posible los efectos del oleaje. Han extendido las redes con dos barcos en paralelo, en una maniobra que ha sido preciosa. Han colocado las boyas y nos hemos vuelto. Volver a doblar la Estaca de Bares (esta vez a sotavento) ha sido para nota: ¡¡el barco no cabeceaba, sino que daba auténticos brincos!!. No veas qué miedo: yo acoxonado y ellos, tan tranquilos. Pero hemos llegado a puerto sin incidencias. Pensaba que igual no te volvía a ver y no veas el cabreo que me daba. A mais fermosa muller d'o universo mundo. A miña cuitadiña muller. (…)”
Os pongo una foto en la que estoy con el “traje amarillo superimpermeable” al que alude José Ramón, aunque en rojo, para abandonar el Hespérides y desembarcar en isla Livingston. Elemento de seguridad imprescindible que nos tenemos que poner cada vez que subimos a la zodiac para prevenir -en caso de caída- el contacto con el agua fría, que lleva a la muerte por hipotermia en pocos minutos, además de aumentar la flotabilidad y evitar que uno se vaya irremediablemente al fondo del mar. En la base lo llaman el traje de “teletuby”. Por cierto, incomodísimo.

MA Nerín
30 de diciembre de 2012



sábado, 29 de diciembre de 2012

CONOCIENDO LA ANTÁRTIDA: la flora


Tuvimos suerte y, antes de desembarcar en Isla Livingston, hicimos parada en el continente, en la base chilena O’Higgins. A medida que el Hespérides se acercaba a tierra se definía en el azul del cielo un inmenso espectáculo inmaculado mientras me invadía la paz de la soledad que emana esta tierra helada, a pesar de ser más de una docena los que estábamos en proa contemplando tal maravilla.
El 97% del continente antártico está cubierto por hielo, que alcanza espesores de hasta 4 kilómetros. El monte más alto es el Vinson (4.987 m), que entra en el club de las “7 cumbres” (un “circuito alpinístico” que incluye la montaña más alta de cada continente del planeta). La temperatura media anual es de 55º bajo cero (la mínima registrada ha sido de -89º y la más alta de +13º). En la costa las temperaturas medias oscilan entre los -20º y los +2º.
A pesar de estas duras condiciones, la fauna antártica está perfectamente adaptada, con una gruesa capa de grasa debajo de la piel para protegerse del frío y, aunque no parezca posible, hay hasta flora. Las especies antárticas se limitan a algunas plantas con flores- dos especies-, hongos, líquenes, musgos y algas. Los líquenes son el grupo que mejor se ha adaptado a los rigores del frío. Son resultado de la simbiosis entre un hongo y un alga, habitualmente unicelular. El hongo le permite mantener la hidratación y protegerse de las condiciones adversas, mientras que el alga le dota de un hidrato de carbono sintetizado que utiliza como alimento.
Los investigadores antárticos me explican también que el ecosistema antártico depende de las diatomeas, alga microscópica y organismo planctónico, de la que se conocen aproximadamente un centenar de especies localizadas en aguas antárticas y subantárticas. Como consecuencia del deshielo estival, quedan sueltas en el océano o también permanecen en los témpanos, que las van soltando cuando el agua marina los erosiona. Una vez en el agua son el fundamento de la cadena trófica, en particular para el krill, un pequeño crustáceo que es la alimentación principal para muchas ballenas, focas y pingüinos.
En la base empiezan a verse los líquenes, en las zonas más soleadas y que ya no cubre la nieve que, para ser finales de diciembre, todavía son pocas. Las tenemos como zonas de “jardín antártico” que no pisamos para conservarlas lo más posible. Es el toque veraniego que nos regala la Antártida, porque hace días que estamos con niebla baja y nevadas durante la tarde.
Seguimos con mucho trabajo. Hace sólo siete días que hemos llegado y no hemos disminuido el ritmo. Ni siquiera los días festivos que, entre que no tenemos calendario, es de día a todas horas y no tenemos horario laboral, si no es por los platos especiales de Miguel –el cocinero-, ni nos enterábamos de los días de fiesta.

MA Nerín
28 de diciembre de 2012

viernes, 28 de diciembre de 2012

NOTICIAS EN PRENSA DE LA EXPEDICIÓN A LA ANTÁRTIDA 2012-2013



Estos días está publicándose en diferentes medios de comunicación la Expedición a la Antártida. A continuación están los enlaces de la publicación del Boletín Informativo de la Universidad de Zaragoza y de Europa Press.



1- http://www.unizar.es/actualidad/vernoticia.php?id=10529&idh=3378#
2- http://www.europapress.es/aragon/noticia-investigadora-universidad-zaragoza-participa-expedicion-antartida-20121226114757.html

jueves, 27 de diciembre de 2012

CONSERVAR LO CONSEGUIDO

Decía Publio Ovidio, poeta romano, que “no es menor mérito conservar lo conseguido que lograrlo”. En esta tesitura nos encontramos desde el inicio del curso 2012-13 con el Máster de Medicina de Montaña de la Universidad de Zaragoza, con siete promociones en su haber, más de cuatrocientos médicos y enfermeros formados y diecisiete años de andadura, que cuenta con la colaboración incondicional de la Guardia Civil de Montaña, el apoyo de la Federación Española y Aragonesa de Montañismo y PRAMES, y al que el Departamento de Presidencia del Gobierno de Aragón se ha comprometido firmemente a apoyar para que siga formando a los médicos y enfermeros que atienden a los enfermos y accidentados en medio difícil, aislado y hostil.
A nadie se le escapa que el uso del helicóptero de rescate en montaña es algo absolutamente incontestable, al igual que el helicóptero de los Servicios Médicos de Emergencias (HEMS). Tienen sus limitaciones, desde luego, pero el desarrollo de un operativo de rescate en montaña o de evacuación médica (más aún en el caso de las poblaciones de la Comunidad Autónoma Aragonesa, que se caracteriza por ser desierto demográfico y presentar una gran dispersión geográfica de su población) contando con el helicóptero, no tiene nada que ver con los casos en los que no es viable su intervención.
En razón de todo ello, la dirección del Máster en Medicina de Montaña y de la Extrema Periferia (Máster MMEP) de la Universidad de Zaragoza promovió que a los sanitarios que cursaran dicho Máster recibieran un curso de cualificación para sanitarios en Misiones HEMS, en cumplimiento de la normativa europea existente al respecto, que obliga a que todo el personal que pueda englobarse en el amplio concepto de “tripulación de cabina” de los helicópteros reciba una formación específica que garantice su óptimo comportamiento, con vistas no sólo a obtener el máximo rendimiento en el desempeño de sus funciones sino, sobre todo, a asegurar al máximo la seguridad del vuelo y del paciente.
El Máster MMEP deriva, entre otras acciones formativas, de prevención, investigación, difusión, colaboración internacional y para el desarrollo, de un convenio suscrito por todas las instituciones públicas involucradas en el asunto de los accidentes de montaña (BOA núm. 12 de 31 de enero de 2003) para la realización de Cursos de Especialización en Medicina de Urgencia en Montaña (CUEMUM): Gobierno de Aragón, Ministerio del Interior (del que dependen los rescatadores de la Guardia Civil), Universidad de Zaragoza y Federaciones Aragonesa y Española de Montañismo.
Este convenio surgió después de otros dos, ya que los CUEMUM se iniciaron en 1996 sin subvenciones, sin apoyos institucionales plasmados por escrito, y con el escepticismo de bastantes, pero sí con el entusiasmo y el trabajo de aquellos que estaban convencidos de los beneficios que reportaría para la sociedad española, después de muchos años de “empujar” y con la seguridad de que era una iniciativa necesaria para la asistencia al montañés y al montañero, que luego se ha revelado de gran utilidad para los servicios de emergencias en toda España y para aquellos entornos calificados como “extrema periferia” (expediciones a grandes montañas, a la Antártida, el Ártico, torres petrolíferas, etc.). Sólo hay otros tres estudios de post-grado similares a éste en Europa: un Diploma en Leicester, un Diploma en Grenoble y un Máster en Bolzano. Sería del todo imperdonable e injustificable que Aragón dejara perder, por “objeciones absurdas” de algunos y falta de iniciativa institucional, un Máster como el que nos ocupa, que tantos beneficios reporta a la Comunidad Autónoma de Aragón, por la asistencia cualificada que prestan los médicos y enfermeros a montañeses y montañeros, así como por el prestigio que tiene el rescate medicalizado en Aragón y la medicina de montaña que se ha desarrollado en los últimos cuarenta años de la mano del Dr. José Ramón Morandeira, sus discípulos y colaboradores , “Los cocineros del César”, como él decía, aludiendo a Bertolt Brecht: “El joven Alejandro conquistó la India. ¿Él sólo? César venció a los Galos. ¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero? Felipe II lloró al hundirse la flota. ¿No lloró nadie más? Federico II ganó la Guerra de los Siete Años. ¿Quién venció además de él?”.
Hablamos de un Máster que tiene un indudable beneficio social, no sólo por la medicalización del rescate en montaña y la asistencia a los montañeses, o por prestar un servicio de calidad al turismo de montaña que tantos beneficios reporta en Aragón, también por la medicalización de los helicópteros sanitarios de toda España (del 112 o del 061), ya que la Universidad de Zaragoza es la única en el país que oferta la formación que capacita a los sanitarios que medicalizan los helicópteros de emergencias médicas, según manda Europa (JAR-OPS) y que fue regulado por RD 279/2007 del 23 de febrero (BOE nº69 de 21 de marzo de 2007). Un Máster por el que José Ramón Morandeira luchó treinta años; los primeros quince por implantarlo y los segundos quince por desarrollarlo al más alto nivel. Ahora, hay que conservarlo.
Para terminar, me vuelvo a referir a Bertolt Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. José Ramón Morandeira era uno de esos “imprescindibles”.

MA Nerín
27 de diciembre de 2012

NOTA: Este artículo tiene párrafos escritos por José Ramón Morandeira así como reflexiones suyas a propósito de que en los últimos meses la Universidad de Zaragoza haya cuestionado el inicio de una nueva promoción del Máster de Medicina de Montaña, a pesar de tener 46 médicos y enfermeros pre-inscritos y contar con los apoyos expuestos, dando como razón el “pufo” de 80.000 euros que le ha dejado el Servicio Aragonés de la Salud al no pagar durante curso y medio el dinero comprometido de palabra con la Dirección-Gerencia del SALUD. Con palabras de José Ramón: “Los intereses particulares de una institución no pueden prevalecer sobre los intereses de la sociedad española en general, ni de la aragonesa, en particular.”

miércoles, 26 de diciembre de 2012

NAVIDAD EN LA ANTÁRTIDA

A José Ramón le encantaban los belenes. Tenía de todo tipo, tamaño, valor, detalle, expresividad y origen. Como a mi es una tradición que me ha gustado especialmente y también tengo unos cuantos belenes -lo de Papá Noël o Santa Claus no es para nada lo mismo-, habíamos diseñado una vitrina para tenerlos expuestos todo el año y así disfrutar de los diseños, diferentes materiales y estilos (hebreo, barroco, salzillesco, andino, africano) en que están hechos. Ya decía Jorge Manrique, “como se pasa la vida, como se viene la muerte tan callando”; no hemos tenido tiempo de encargar la vitrina. Siempre que teníamos ocasión, visitábamos museos que tenían belenes: la Fundación Bartolomé March, en Mallorca (cuando visitamos a la familia de Tolo Calafat), el de Alicante (cuando teníamos curso HEMS), el de Salzillo (cuando dábamos clase en el Máster de Traumatología del Deporte de la Universidad Católica de Murcia), o el de Artes Decorativas de Madrid (cuando tocaba reunión o conferencia en la capital del Reino). Teníamos pendiente visitar el Auto Sacramental del Misterio de los Reyes de Sangüesa y algunos otros. Hago especial mención de las figuras alemanas de Baviera, hechas en madera porque principios de octubre estuvimos en el sur de Alemania, en Oberammergau, y nos hubiéramos comprado belenes de varios tamaños, pero íbamos muy limitados de espacio y peso para la vuelta en avión.
Fue Carlos III, rey de Nápoles primero y luego rey de España, quien introdujo la tradición de los belenes al regalarle al príncipe (futuro Carlos IV) varias figuras de Capodimonte, la conocida fábrica de Nápoles. Aunque muchos atribuyen a San Francisco de Asís el primer belén, está documentado que en la iglesia de Santa María del Pesebre de Nápoles, en 1025, se expuso el primero. Se dice que entre Carlos III y Carlos IV, el belén de la familia real llegó a tener miles de figuras. Fue primero una costumbre de la iglesia, luego de la aristocracia, para convertirse después en una tradición popular. De esos principios, al “belenismo” actual, han transcurrido siglos. Se imponen nuevas tendencias: los belenes artesanales (como el de Chía, en el Valle de Benasque), los vivientes (como el de Bàscara, en Girona, o el de Arcos de la Frontera, en Cádiz, o el de Cabezón de Pisuerga, en Castilla y León), el belén montañero de la Federación Aragonesa de Montañismo, u otros belenes “alternativos” (bajo el mar, de arena, o de chocolate).
Hubiera estado bien hacer un belén de nieve en isla Livingston, aquí en la Antártida, pero no ha habido tiempo material y los pingüinos no están para disfraces. Todavía andamos con arreglos, instalaciones y comprobaciones en varios frentes. Hoy hemos conseguido ducharnos, con alguna anécdota, pero ha sido todo un regalo de Navidad (además de la pegatina y la camiseta del XXV Aniversario de la BAE Juan Carlos I que nos ha dado el jefe de la base). También hemos cruzado por radio felicitaciones con la base búlgara, que está al otro lado del glaciar, la base militar española Gabriel de Castilla (en isla Decepción) y con el Hespérides. Nos falta el belén, pero no el espíritu de la Navidad. “Navidad, es Navidad, toda la tierra se alegra y se entristece la mar. Tú que escuchas mi mensaje, haz en tu casa un altar, deja el odio y ven conmigo, porque llegó Navidad” decía Perales.

MA Nerín
25 de diciembre de 2012

TODO BAJO CONTROL (o casi)

El lunes 22 a las siete y media de la mañana iniciamos el desembarco en isla Livingston y nos pusimos manos a la obra para abrir la base, cerrada desde marzo. Diecisiete personas, entre técnicos y científicos, estuvimos trabajando hasta las nueve y media de la noche que nos sentamos a cenar sopa juliana y huevos fritos con patatas. Durante el desembarco contamos con el apoyo del Hespérides y el personal de la Armada Española.
Hay que estar aquí para hacerse una idea de lo que es “abrir la base”. Llegar a un “campamento” en obras, rodeados de pingüinos y charranes (unos pájaros gritones que tienen sus nidos por la base), un sembrado de contenedores habilitados (unos mejores que otros) en medio de la nieve, cerrados durante meses, con todo “empaquetado” para sobrevivir el duro invierno antártico, las tuberías de la cocina heladas, los manguitos y los grifos de los baños rotos, las motos de nieve sin batería, las puertas de los almacenes y módulos habitables con un buen paquete de nieve y hielo delante de las puertas… Eso sí, con este equipo de profesionales, puede irse uno al fin del mundo (más o menos lo que es esto) con garantías de éxito. Adolfo, el mecánico (gallego); Chris, el ingeniero electrónico (alemán); Joan, el responsable de medio ambiente (catalán); Julio, el de náutica; Miguel, el cocinero (también gallego); Alberto, el informático; los cinco técnicos de montaña, Iñaki, Hilo, David, Curro y Arkaitz; Jordi, biólogo y jefe de base (catalán), con experiencia y “savoir faire” en esto de manejar el timón en condiciones adversas; y los científicos, Jaime, Manolo, Badía y Toni. Los tres primeros días se han ido en palear nieve, picar hielo, descargar, organizar, recoger agua, limpiar, comprobar equipos e instalaciones y arreglar todo tipo de desperfectos. La mayoría han estado en otras campañas (por lo que ya conocen el tipo de problemas que conlleva una apertura de base antártica), pero Adolfo aterrizó en Punta Arenas de un día para otro literalmente (en 24 horas le comunicaron que tenía que salir con destino la Antártida). Estos primeros días ha estado solucionando tres o cuatro problemas a la vez durante catorce horas al día, con imaginación y muy buen humor. Parece que esta noche ya funcionarán los baños y las duchas a pleno rendimiento. Para palear, picar, cargar, limpiar no ha habido distinciones. Todos hemos arrimado el hombro. Poco a poco nos hemos podido concentrar cada uno en lo nuestro, que también hay buen tajo.
En la enfermería hay que comprobar todos los equipos y baterías, la medicación y las caducidades, reponer los botiquines personales y los de náutica, montaña, campamento Byers y mochila de emergencia, organizar el material caducado y el nuevo pedido de material de farmacia y de enfermería que hemos traído. Las atenciones médicas han sido las propias de la actividad que hemos desarrollado: dolores de espalda, alguna rodilla retorcida andando en la nieve, catarros y poco más. El día que llegamos dejamos a un científico en el barco en observación 48 horas por un cuadro compatible con cólico nefrítico que remitió con tratamiento endovenoso, pero en previsión de una posible evacuación urgente en helicóptero.
Miguel es un experto cocinero de barco que ha sabido capear la ruina de cocina con la que se encontró. El primer día ya cenábamos caliente. Para Nochebuena nos prepara gulas al ajillo, bogavante cocido y rodaballo al horno. Siempre de buen humor, hablando por los codos a todas horas y con todo controlado.
Con tantos frentes por atender, se han pasado tres días sin casi enterarnos. Llevo a José Ramón conmigo a todas horas, pero no he tenido tiempo para nostalgias, penas ni lamentos. Ahora que son las ocho y media de la tarde, contemplando la bahía y el glaciar, con sol, en calma, con una hora libre antes de la cena, irremediablemente canturreo “Mi vida sin ti” (Nada es igual cuando no estás, cuando no vuelves de pasear (…) Te necesito aquí, verte feliz (…) quiero entender mi vida sin ti), “A diez centímetros de ti” (Y tú que te conoces el mapa de mi alma, sabes que hay un mundo detrás de mi mirada), “Más guapa” (No entiendo que te fueras y ahora pago mi condena (…) Mi alma te espera y te busca) y “Apareces tú” (Tú entiendes mis silencios, sólo tú; conoces mis secretos, sólo tú; comprendes cada gesto, sólo tú) de La Oreja de Van Gogh.

Un cariñoso recuerdo para todos los que habéis estado a mi lado estas últimas semanas. Millones de gracias por vuestro apoyo. Os envío los mejores deseos en esta triste Nochebuena.

MA Nerín
24 de diciembre de 2012

domingo, 23 de diciembre de 2012

LA MAGIA DEL CONTINENTE BLANCO

El viernes 21 de diciembre fondeamos frente a la isla Rey Jorge, la más grande del archipiélago Shetland del Sur, territorio reclamado por Argentina, Chile y Reino Unido. Después de desembarcar a varios científicos con su carga, nos dirigimos a la Base Bernardo O’Higgins del ejército chileno, en el continente antártico.
La Antártida tiene una superficie de un 1.250.000 kilómetros cuadrados. En los antiguos mapas figuraba como Terra Australis Incognita, la posesión más alejada de la Corona Española. Es en la actualidad un lugar donde la naturaleza se conserva en su más amplio sentido, reserva de agua de la biosfera y un territorio de gran valor científico, que se encuentra bajo el auspicio del Tratado Antártico.
El 1 de diciembre de 1959, los doce países que habían llevado a cabo actividades científicas en la Antártida y sus alrededores durante el Año Geofísico Internacional (1957-1958) firmaron en Washington el Tratado Antártico. El Tratado entró en vigor en 1961 y ha sido aceptado por muchas otras naciones. Las Partes del Tratado son actualmente 50. Entre los firmantes del Tratado hay siete países que reclaman derechos sobre el territorio: Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y el Reino Unidos. Estados Unidos y Rusia consideran que tienen “fundamentos para reclamar”.
Desde el Hespérides, contemplamos los hielos perpetuos y la inmensidad del continente blanco sobre el océano intenso y un cielo azul celeste de fondo. Circulaban grandes icebergs a ambos lados del buque, algunos de ellos con los primeros pingüinos que veíamos. A pesar del frío, permanecimos horas y horas en cubierta disfrutando del magnífico panorama.
Hoy hemos llegado a isla Livingston, donde está ubicada la Base Antártica Española (BAE) Juan Carlos I. A lo largo de la mañana está prevista la descarga de material con las lanchas y la apertura de la base.

MA Nerín
22 de diciembre de 2012

sábado, 22 de diciembre de 2012

A PROPÓSITO DE DRAKE

Lo que son las “verdades” de los libros. La Enciclopedia Británica cataloga a Sir Francis Drake como “navegante y explorador inglés (1540-1596)”, mientras que para España fue un ladrón y un asesino. Tras dos años de espera, consiguió ser recibido por la Reina Isabel I de Inglaterra y le propuso atacar las posesiones españolas en el Nuevo Mundo. En 1572 saqueó los puertos españoles en el Caribe. Cierto es que fue el primer inglés en dar la vuelta al mundo, recorriendo las costas de la Patagonia y cruzando el estrecho de Magallanes, pero también es verdad que no desaprovechó oportunidad para abordar y asaltar los buques y puertos españoles.

La decisión del Papa Alejandro VI de que la iglesia apoyase el reparto de América entre España y Portugal, apartó a otros países europeos de participar en el comercio y riquezas de América. Francia fue el primer país europeo que utilizó corsarios para asaltar las posesiones españolas. El corsario Jean Florin atacó un galeón español que transportaba el tesoro de Moctezuma. Semejante botín animó a piratas y corsarios a dirigirse hacia América. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII diferentes grupos de ladrones acechaban el paso de barcos mercantes y militares que circulaban entre Europa y América:
• El pirata se dedicaba al abordaje de barcos en el mar para robar. No dependía de nadie, ni tenía que rendir cuentas a nadie. Como no tenían la protección de ningún país, eran perseguidos por todos.
• El corsario disponía de un permiso o “Patente de Corso” otorgado por un país, por el que podía practicar la piratería. A cambio, gozaba la protección de ese país y se quedaba una parte del botín. Era un pirata “patrocinado”. El corsario inglés más famoso fue Francis Drake.
• Bucanero, viene de “bucan” (ahumado). Inicialmente se dedicaban a cazar ganado, ahumarlo y venderlo a los barcos. Parte de ellos se dedicaron a piratear, ya que estaban situados en zonas de paso de naves portadoras de riquezas. El bucanero más famoso fue Morgan, al que Inglaterra otorgó también la condición de Caballero y Gobernador de Jamaica.
• El filibustero era un pirata del siglo XVII. Unos dicen que el nombre viene del barco que usaban, otros de la palabra inglesa "freebooter" (merodeador) o del término holandés que significa "depredador". Operaban en el mar de las Antillas. Se organizaban en asociaciones, como la Cofradía de los Hermanos de la Costa, con posesiones comunes (tierras y barcos).
Todo era susceptible de convertirse en dinero: el barco y su equipamiento, las piezas de artillería, la carga, los pasajeros y los esclavos. O sea, que los franceses, holandeses e ingleses se dedicaron a saquear el Imperio Español durante años (otro asunto es cómo conseguimos los españoles los tesoros que trajimos de América), sobre todo los ingleses. Me acuerdo de unos versos que recitaba José Ramón cada vez que hablaba de los “british”. Transcribo completo el poema que se escribió cuando las Naciones Unidas boicotearon el régimen franquista, denegándole el suministro de gasolina a España:

"El dólar y la esterlina
quieren hacer la puñeta
a nuestra humilde peseta
negándole gasolina.

Y yo, caballero español,
más bien caballero andante,
digo a los anglosajones:
"¡Meteros en los cojones
petróleos y carburante!".

Porque el español que olvida
que en Cuba tiene una espina,
y aquél que a la Gran Bretaña
homenaje le tributa,
aquél no es hijo de España:
es hijo de la gran puta."

Ya perdonarán los términos, pero el poema es así.

MA Nerín
21 de diciembre de 2012

viernes, 21 de diciembre de 2012

DANDO TUMBOS POR EL DRAKE

“Gloria verdadera” es lo que se siente al haber atravesado el Drake sin consecuencias para nuestra integridad. Como reza la sentencia de 1587 “Tiene que haber un principio en cualquier materia importante, pero continuarla hasta el final, hasta que esté completamente terminada, produce la gloria verdadera” que se atribuye a Sir Francis Drake, corsario inglés que da nombre a este paso.
La navegación el lunes y el martes transcurrió en calma, a través del estrecho de Magallanes, para dirigirnos después hacia Ushuaia por el Canal Beagle. Este canal recibe el nombre del navío capitaneado por Robert Fitz Roy en el que viajó un joven Charles Darwin, con 22 años, durante su expedición científica por estas tierras australes en 1832. Un bello espectáculo en el que se combina el hielo de los glaciares que se descuelgan sobre el canal y el verdor de los bosques patagónicos de lengas y coigües. El Parque Nacional de Alberto Agostini incluye la Cordillera Darwin, cubierta de hielos perpetuos, con los montes Buckland y Sarmiento. El ventisquero Romanche es de gran belleza. Como es de noche entre las 11:30 pm y las 3:30 am, disponemos de un montón de horas de luz para hacer fotos.
Durante la madrugada del martes al miércoles alcanzábamos el Cabo de Hornos, el punto más austral del continente americano, alternativa de paso entre el Océano Atlántico y el Pacífico. En siglos pasados, los marineros que cruzaban este punto tenían derecho a colocarse un aro en el lóbulo de la oreja.
Para llegar a la Antártida, es obligado atravesar el Mar de Drake, una franja de 1.000 kilómetros de aguas abiertas propensas a los temporales cuyas turbulencias han sido y son temidas por los marineros. Las olas y el viento suelen azotar este paso por el circular frecuente de sistemas de baja presión. Las condiciones del miércoles han sido consideradas “buenas”: viento de 20 nudos (unos 38 km/h), olas de 2-3 metros, seis grados en el exterior y bajando (sensación térmica de siete grados bajo cero), humedad del 75% y cielos cubiertos. Lo cierto es que dentro del barco vamos de lado a lado, rebotando por las paredes y agarrados con uñas y dientes cuando subimos y bajamos por las escaleras. Mientras se va de un lado al otro, me dice Antonio, el Teniente Enfermero del Hespérides, es tolerable; pero cuando el barco cabecea porque la proa (la parte delantera) va pegando en el mar, todo se complica. Las condiciones del jueves han sido algo peores, con viento de proa y olas de 4-5 metros que han hecho reducir la velocidad a 8-9 nudos. No me extraña que José Ramón dijera siempre “Yo soy mariñeiro hasta el Cabo Finisterre y no más”. Lo de adentrarse en el océano no le gustaba nada. No hubiera salido de la litera en todo el día. De hecho, la mitad de los técnicos y científicos han pasado el Drake largos en la cama, para minimizar las sacudidas. No me quiero ni imaginar lo que puede ser esto en situación de “fuerte marejada”. El tiempo estimado de navegación en este turbulento mar es de unas 50 horas con una velocidad de unos 20 km/h (poco más de 10 nudos).
Hemos tenido prohibido salir a cubierta durante el paso del Drake. Un detalle curioso es el apunte que tienen en uno de los cristales del puente de mando del buque.
Miércoles 19: Temperatura del agua: 6,1ºC / Tiempo de vida: 35 minutos
Jueves 20: Temperatura del agua: 0,8ºC / Tiempo de vida: 1 minuto
Hace referencia al tiempo estimado de supervivencia en el caso de que alguien cayera al agua, extremo que no es tan infrecuente y que, con lo que se mueve esto, no me extraña que pueda pasar. Está claro que tener en este mar un apuro, en caso de temporal o de naufragio del barco, es verse abocado a la muerte. Las lanchas salvavidas serían cascarones a merced de las olas y por mucho chaleco salvavidas que se lleve, no serviría para gran cosa, la costa está muy lejos y la muerte por hipotermia es segura.

MA Nerín
20 de diciembre de 2012

jueves, 20 de diciembre de 2012

HESPÉRIDES

Hubiera hecho José Ramón una crónica antológica de este buque oceanográfico y de la travesía por los canales. Y eso que sólo llevamos dos días en él, pero da para mucho. Hubiera empezado yo con los “datos técnicos” y de cultura general, como siempre.
En la II Semana del Mar, celebrada en Cartagena en noviembre de 1984 (empezaba yo por aquel entonces la carrera de Medicina en Barcelona), se llegó a la conclusión de que España debía construir un buque oceanográfico con capacidad antártica. Por acuerdo del Consejo de Ministros, se decidió el 27 de julio de 1988 la construcción del barco (o sea, casi cuatro años de trámites administrativos; como diría JR, una muestra más de la eficacia, efectividad y eficiencia de nuestra hispánica administración pública y sus entregados políticos), que contrató el Ministerio de Defensa con cargo a los créditos de inversión del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El buque fue botado el 12 de marzo de 1990. Como el ejército tiene registrado hasta el último tornillo que usa, en sus informes consta: “el 16 de mayo de 1991 después de 600.000 horas de trabajo y haber empleado 1.022 toneladas de acero, 5.500 tubos y 76.000 metros de cable, el Hespérides fue entregado a la Armada causando alta en su ‘Lista Oficial de Buques’.” El precio fue de 5.000 millones de pesetas, en aquel entonces, al cambio, 30 millones de euros de hace más de 20 años. Recientemente fue remodelado con otros 30 millones de euros. Es un buque concebido para la investigación antártica, con laboratorios, camarotes para los investigadores y espacio para transportar carga para el abastecimiento de las bases españolas en la Antártida, la Gabriel de Castilla (militar) en isla Decepción y la Juan Carlos I (civil) en isla Livingston.
Llegados a este punto, José Ramón haría alusión al funcionamiento del buque y el día a día a bordo. Vaya por delante que toda la tripulación derrocha profesionalidad y amabilidad, están pendientes de todas las necesidades de los investigadores y técnicos que nos hemos embarcado, y que todas las reglas de convivencia y procedimientos de seguridad expuestos por escrito, en conferencias y ejercicios prácticos son necesarios. A lo que me refiero es que José Ramón hubiera glosado todo este contexto “castrense” de normas, condiciones y funcionamiento a bordo, en su habitual tono jocoso-festivo, sin que por ello menospreciara en absoluto el esfuerzo que lleva a cabo cada uno de los marineros y oficiales que nos acompañan. Hubiera recordado sus días de “Aspirino”, como oficial médico en el ejército durante la mili, sus paseos en barco por las costas de Galicia con sus primos y sobrinos de la Armada Española y seguro también que hubiera aprovechado para decir algo así como “la Dra. Nerín está entusiasmada y en su salsa rodeada de este ambiente disciplinado y perfectamente controlado en espacio y tiempo, en el que una orden se acata y se cumple sin demora, porque el que manda, manda, aunque mande mal”, por mucho que yo alegara -mientras él escribía- que estaba exagerando mi afición por el orden y la programación.
Todo el barco está a nuestra disposición, desde los camarotes y zonas comunes, hasta las cubiertas y el puente, pasando por el gimnasio, la sala de ordenadores y la enfermería. Vamos en él 102 personas, entre tripulación, investigadores y técnicos de las bases. Hemos atravesado parte del estrecho de Magallanes y los canales balleneros, con especial mención del Canal de Beagle, considerado una maravilla de la naturaleza.
De momento, buen tiempo y buena mar. Estamos avisados de múltiples formas de que con mal tiempo o malas condiciones, no podemos salir al exterior. Para redundar en ello, nos han preparado para cualquier eventualidad. Hemos hecho hoy un ejercicio de HOMBRE AL AGUA y otro de ABANDONO DE BUQUE que, esperemos, no tengamos que poner en práctica en situación real.

MA Nerín
19 de diciembre de 2012

miércoles, 19 de diciembre de 2012

EL REMEZÓN

Hace unos años conocí a Jerónimo López en una conferencia que dio en las Jornadas de Montaña del Club del Moncayo de Tarazona, del que José Ramón era socio Honorario. Por eso, cuando él me llamaba “fura cardiagasa” (a los de Chía nos llaman cardigasos por los cardos que crecen en nuestro término y lo de fura no hay que explicarlo), yo me refería a él como “ilustre moncaíno”. Jerónimo es geólogo, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2002 y primer español que coronó una cumbre de un «ochomil» en 1975 -el Manaslu-. Persona de gran calidad humana y amigo de José Ramón. Participaron juntos en la primera expedición aragonesa al Himalaya, al Baruntse, en 1980. Jerónimo es un veterano investigador antártico, con experiencia de sobra en estas campañas. Recientemente ha sido nombrado Presidente del 'Scientific Conmittee on Antartic Research’.
Ha querido la vida que nos volviéramos a encontrar en Punta Arenas pocas horas antes de zarpar en el Hespérides. Reencuentro que me alegró sobremanera. Una vez solucionados los trámites del último día, decidimos ir a comer juntos para tener tiempo de hablar con calma. Recordó experiencias que compartió con José Ramón, se interesó por el futuro del Máster en Medicina de Montaña y otros proyectos de los CUEMUM, por cómo llevo su ausencia, comentamos anécdotas del viaje hasta Punta Arenas, lugares para visitar, su proyecto de investigación...
En Punta Arenas se come bien y no es muy caro. A resaltar, cualquier carne asada (de ternera, cerdo o cordero), pescado (el congrio y la merluza), marisco (la centolla es muy típica, los mejillones y almejas son de tamaño XXL), casi todo lo acompañan con aguacate (aquí lo llaman “palta”). Un plato típico es el “curanto” y no quisiera olvidarme del calafate, una especie de endrino o arándano, muy propio de estas tierras. El “curanto” se hace en un agujero en la tierra, en el que se colocan piedras calientes en el fondo y unas hojas encima, se pone una capa de carne de cerdo, otra de pollo, mejillones y almejas, una pasta de patata (chapalele) y se cubre con más hojas y arena, hasta que está todo cocido (digamos que es un horno ecológico); puede ponerse chorizo también y patatas enteras. Uno de los compañeros de grupo de Jerónimo fue el que propuso comer en El Remezón, un restaurante de “cocina orgánica antártica regional y cocina salvaje”, como ellos se definen en su carta.
No pedimos curanto, que hubiera sido una barbaridad con cinco o seis días de travesía por delante y el Drake en el horizonte. Optamos por el menú del día: sopa de vegetales, canelones de marisco, sorbete de limón y calafate. También tienen un plato exquisito de ‘carnes salvajes’ (ñandú –similar a un avestruz-, castor, guanaco –parecido a una llama- y algún otro) que sirven en forma de paté, carpaccio, fiambre o cazuelita. Cuando preguntamos el significado de “Remezón”, nos explicó la camarera que significaba el cambio o vuelco que la cocina de los indígenas supuso para el cocinar de los colonos que se asentaron en Punta Arenas. Después de dar varias vueltas a las explicaciones que nos daba, concluimos que podríamos asemejarlo al término “meneo innovador”. Algo así como “nouvelle cuisine”, pero en “chileno-fueguino” y con raciones patagónicas (enormes). En cualquier caso, hemos coincidido los dos en que es un lugar que José Ramón hubiera disfrutado por el tipo de comida, el ambiente auténticamente ancestral del restaurante y la amabilidad de sus trabajadores.
Este local está justo detrás del mercado central de Punta Arenas. Decorado con fotos y enseres de los indígenas fueguinos (de Tierra del Fuego), de ambiente rústico de finales del XIX o principios del siglo XX. Muy acogedor y tranquilo. De buena cocina, buen precio y mejor trato. Compartimos un par de horas de relajada y entrañable conversación. Jerónimo y sus compañeros tienen trabajo en diferentes puntos de la Antártida, por lo que ayer lunes no se embarcaron en el Hespérides, pero coincidiremos a la vuelta.

MªAntonia Nerín
18 de diciembre de 2012

lunes, 17 de diciembre de 2012

PUNTA ARENAS: Tres días de “parada y fonda”

Tres que han sido dos, porque llegamos el viernes por la noche y nos vamos hoy lunes a mediodía. Estos dos días han sido para supervisar la carga del Hespérides, el buque oceanográfico de la Armada española que nos conducirá hasta la Antártida, tramitar los permisos de salida, recuperarnos de las treinta horas de viaje desde España y conocer un poco la ciudad que nos acoge antes de zarpar por mares y océanos.
Mucho hubiera disfrutado aquí José Ramón. No por la cosa del mar, que se consideraba “de secano”, a pesar de ser gallego y sobrino de almirantes, como él decía “uno es de donde pace y no de donde nace”; por lo que siempre que veía el mar decía –al más puro estilo de Fundejalón- “qué lástima, maña, cuantísma agua y no vale ni pa regar”. Hubiera disfrutado por la fuerte carga histórica de este lugar. A cada paso pienso “esto le encantaría a José Ramón”, "José Ramón hubiera comido esto”, “seguro que esto se lo compraba José Ramón”, o cuando he visto cómo se diezmaba la población indígena en pocos años por el impacto de la colonización occidental, ha sido como oírle poniendo a bajar de un burro a las “buenas intenciones de la madre patria”. Cualquier detalle me trae su recuerdo. Es inevitable.
Esta ciudad tiene en su diseño y arquitectura un carácter cosmopolita y europeo que sorprende. Con edificios civiles, militares y particulares de gran belleza, muy bien conservados, con cierto aire decadente. Los puntarenenses conservan y documentan muy bien sus orígenes y época pionera, con fotografías, muestras de etnología, documentos escritos, piezas antiguas, así como toda la riqueza del territorio, flora, fauna y recursos naturales. Teniendo tan presente a los colonos que se asentaron en 1867 (alemanes, británicos, franceses y suizos), como a las etnias de Magallanes (Aónikenk, Selk’nam y Haush -cazadores nómadas en las llanuras de la Patagonia y de Tierra del Fuego-, Yamana y Kaweshkar –pescadores nómadas de los archipiélagos del sur y occidente de Tierra del Fuego-), hoy desaparecidas, y la posterior llegada de los croatas y dálmatas:
• El Museo Salesiano muestra lo que fue la Patagonia Austral antes de la llegada de los españoles, su poblamiento y su posterior desarrollo, así como el papel de los Salesianos en el ámbito religioso, económico y social.
• El Museo de la Nao Victoria muestra una réplica a escala real de la nave con la que Magallanes dio la primera vuelta al mundo, con todo lujo de detalles sobre la expedición.
• El Museo del recuerdo muestra casas, máquinas, carros y aperos de la época pionera, en la que la minería y la ganadería fueron el motor principal del desarrollo económico de esta zona.
• En el Palacio de Sara Braun hay muebles y objetos de la época de oro de Magallanes. De esta época es también el cementerio de la ciudad, de obligada visita porque los mausoleos dan idea del estilo de vida de las familias poderosas de esta zona.
En la plaza principal de Punta Arenas hay un monumento de bronce con la estatua de Hernando de Magallanes, que descubrió el estrecho que hoy lleva su nombre bajo el patrocinio de los Reyes Católicos, ya que en Portugal lo tomaron por loco al proponer semejante idea. En el monumento hay otras figuras, entre ellas la de un indio que sostiene un arco. La tradición indica que todo el que besa o toca el pie del indio, vuelve a Punta Arenas.
El enclave de la capital de la Patagonia Chilena es privilegiado, sobre el estrecho de Magallanes. En el horizonte se ve Tierra del Fuego, el monte Sarmiento y el sur de la península de Brunswick. Sí quiero explicar dos términos, porque no creo que todos los conozcan:
• PATAGONIA. Explica el cronista (Antonio Pigafetta) que acompañaba a Magallanes cuando buscaba un paso oceánico hacia la actual Indonesia que “un día se nos presentó un hombre de estatura gigantesca (un indígena Aónikenk) este hombre era tan alto que con la cabeza apenas le llegábamos a la cintura”. Es el mismo Pigafetta quien explica “nuestro capitán dio a este pueblo el nombre de patagones” (por el gran tamaño de la huella de sus pies). Posteriormente, este calificativo se aplicaría al territorio.
• TIERRA DEL FUEGO. El 21 de octubre de 1520 Hernando de Magallanes descubrió el paso interoceánico entre el Atlántico y el Pacífico (Mar del Sur que él rebautizó como Mare Pacificum). Al atravesarlo, Magallanes observó que en la costa sur del estrecho había grandes fogatas que humeaban de continuo, por lo que le dio el nombre de Tierra de los Fuegos.
Hoy lunes 17 zarpamos hacia la Antártida. Navegaremos por el estrecho de Magallanes y los canales balleneros hasta Ushuaia, en Argentina. De allí nos dirigiremos hacia la zona del cabo de Hornos, a cruzar el Paso Drake en dirección a la isla Rey Jorge, la mayor de las islas Shetland del Sur y en la que más bases antárticas hay instaladas, para llegar finalmente a isla Livingston. Está prevista la llegada a la Base Juan Carlos I el sábado 22 de diciembre.

MA Nerín
17 de diciembre de 2012

domingo, 16 de diciembre de 2012

MADRID – PUNTA ARENAS

Han sido unos 14.000 km y treinta horas de viaje lo que hemos tardado en llegar a Punta Arenas. El AVE salió con hora y media de retraso de Zaragoza, pero llegar a Barajas, facturar los petates, pasar el control de policía, el de pasaportes y el transporte en el tren de la T4 fue -cosa rara- rápido y sin esperas.
Unas cuatro horas antes de aterrizar en Santiago de Chile, hemos visto amanecer desde la ventanilla, sobrevolando Brasil y Paraguay. Ver salir el sol anima y reconforta, más cuando llevas un porrón de horas plegado en cuatro, sin sentir las piernas, notando cada una de las vértebras y durmiendo a salto de mata entre la cena, el resopón, el zumo, un snack y el desayuno. Las azafatas se esmeran tanto en no dejarte dormir como las enfermeras, lo que no quita que hagan su trabajo estupendamente. Poco antes de aterrizar en Santiago, hemos cruzado los Andes. Majestuosos.
Las cuatro horas del transfer han sido para pasar el control de la aduana chilena, facturar de nuevo el equipaje y empezar a conocer a algunos de los técnicos y científicos que estarán en la Base Juan Carlos I esta campaña mientras tomábamos un “schop”, que es como se llama aquí a una cerveza de barril. Pedazo de vaso de 500 cc por 2.300 pesos chilenos (unos 4 euros).
Santiago - Punta Arenas es un vuelo de casi cinco horas, con escala técnica en Puerto Montt. Todo lo que se veía desde el avión entre Santiago y Puerto Montt estaba increíblemente verde, en todo un abanico de tonos e intensidades. A medida que nos acercamos a Punta Arenas, el paisaje adopta características esteparias.
Volar nos permite tener otra perspectiva del mundo, despierta emociones (pasión, inquietud, sorpresa, entusiasmo…) y nos hace sentir humildes ante la magnitud y la belleza de nuestro planeta.
A las ocho de la tarde, hora local (las doce de la noche en España), hemos llegado al hotel de Punta Arenas. Ciudad y puerto del extremo sur de Chile, capital de la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Considerada, por motivos históricos, estratégicos, sociales y demográficos, la “Capital de la Patagonia Chilena”. Antes de la apertura del Canal de Panamá en 1914 fue el principal puerto en la navegación entre los océanos Atlántico y Pacífico, al estar ubicada en el Estrecho de Magallanes. El hotel está situado frente al puerto. Aquí es verano, pero tenemos un día lluvioso y gris.

MA Nerín
14 de diciembre de 2012

miércoles, 12 de diciembre de 2012

PROYECTO ANTÁRTIDA 2012-2013

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuenta, dentro de su Área de Recursos Naturales, con la Unidad de Tecnologías Marinas (UTM) que tiene la responsabilidad, por acuerdo entre el Ministerio de Educación y Ciencia y el CSIC, de prestar el apoyo tecnológico y logístico necesario para la realización de la investigación polar española, promovida por los Planes Nacionales de I+D+I. Esta tarea se realiza fundamentalmente en las Grandes Instalaciones: BIO Hespérides, BAE “Juan Carlos I”  (http://www.utm.csic.es/bae.asp). Además, en colaboración con el Ejército de Tierra, se presta apoyo logístico a la BAE “Gabriel de Castilla”. Entre los cometidos de la UTM-CSIC está la información permanente al Ministerio de Educación y Ciencia, gestor del Plan Nacional Investigación Polar y al Comité Polar Español.

Los CUEMUM (Cursos Universitarios de Especialización en Medicina de Urgencia en Montaña) son resultado de un Convenio de colaboración suscrito por cinco instituciones públicas (Ministerio del Interior, del que depende la Guardia Civil de montaña, Gobierno de Aragón –a través del Servicio Aragonés de la Salud (SALUD) y la Dirección General de Protección Civil-, las Federaciones Española y Aragonesa de Montañismo, y la Universidad de Zaragoza) publicado en BOA núm. 12 de 31 de enero de 2003. En este convenio se basa el desarrollo del Máster en Medicina de Montaña y de la Extrema Periferia (Máster MMEP), Estudio Propio 366 de la Universidad de Zaragoza (www.unizar.es/cuemum), que forma médicos y enfermeros para hacer una medicina de urgencia en medio difícil, aislado y hostil, saber llegar hasta el enfermo o accidentado –por difícil que sea- y saber colaborar con los equipos de rescate.
El Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa” de Zaragoza (HCU), a través del Dr. José Ramón Morandeira, impulsor de la Unidad de Medicina de Montaña, había colaborado desde los años 80 en la medicalización de expediciones, misiones en montaña y extrema periferia, aportando profesionales y/o equipamiento sanitario, siendo centro de referencia para consultas de telemedicina, atendiendo en sus instalaciones a numerosos alpinistas y montañeros con congelaciones y otras patologías de la montaña, además de participar activamente en el desarrollo de los citados CUEMUM desde sus inicios en 1996.
El CSIC solicitó la inclusión de un médico con formación CUEMUM en el equipo de trabajo que realiza la campaña en la Base Antártica Española “Juan Carlos I”, ubicada en la Isla Livingston (Archipiélago de las Shetland del Sur), para prestar asistencia sanitaria a las personas allí desplazadas y colaborar en las actividades propias de la base que le sean encomendadas, así como preparar la medicación y material fungible de botiquín previsto para el desarrollo de la campaña antártica 2012-13. Durante los últimos años, esta labor estaba encomendada al 061-Aragón, pero por razones presupuestarias del SALUD no han podido renovar el convenio de colaboración. El acuerdo establecido entre los CUEMUM y el CSIC determina que esta primera temporada tenga una vigencia desde el 1 de diciembre de 2012 al 31 de marzo de 2013 (que corresponde al periodo de final de preparación, apertura y cierre de la actividad antártica española), siendo el periodo de permanencia en la BAE “Juan Carlos I”, desde el 13 de Diciembre del 2012 y hasta el 4 de Marzo del 2013.
El Dr. José Ramón Morandeira, Coordinador de los CUEMUM, junto con la Dra. MªAntonia Nerín, Directora del Máster MMEP, acordaron trasladarse hasta la base antártica Juan Carlos I para medicalizar la campaña antártica y preparar un informe DAFO (debilidades / amenazas / fortalezas / oportunidades) que permitiese elaborar el convenio de colaboración para futuras campañas para enviar alumnos CUEMUM en periodo de prácticas de “extrema periferia”.
Siendo que el Dr. José Ramón Morandeira falleció inesperadamente el pasado 4 de noviembre, la cobertura sanitaria la proporcionarán las doctoras MªAntonia Nerín y Clara Morandeira Rivas. La medicalización de esta campaña cuenta con la colaboración y el apoyo del Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa” de Zaragoza.