El Grupo de Investigación “Salud y Seguridad en la Montaña” se creó con el fin de investigar en la prevención de los accidentes de montaña desde tres áreas íntimamente relacionadas en la persona en su interacción con el medio: Seguridad en la Montaña, Medicina de Montaña y Aspectos Psicológicos relacionados con la Montaña. Contacto: grupossm@gmail.com
Enlaces:

1- Power Point: JoséRamón_Morandeira-OmManiPadMeHum
https://www.dropbox.com/s/ea3t9re8fluo6ea/Jos%C3%A9Ram%C3%B3n_Morandeira-OmManiPadmeHum.pps?dl=0
Si no puede ver el archivo, enviar correo a grupossm@gmail.com

2- José Ramón Morandeira por Luis Masgrau Gómez, Presidente de la FAM

https://www.dropbox.com/s/eys7x1tff2j7s42/JRMorandeira_Heraldo_8-XI-2012.pdf?dl=0

EXPEDICIONES AL HIMALAYA DEL GRUPO SSM

Expedición Científica Aragonesa "Himalaya 2008"

http://expedicioncientificaaragonesa.blogspot.com.es/

Expedición "Manaslu 2009"

http://grupossm2009.blogspot.com.es/

viernes, 30 de abril de 2010

Transcurso de los hechos acontecidos desde que las expediciones hicieron cima en el Annapurna el 27 de abril de 2010. Entrevista a la Dra. Mª Antonia Nerín y al Dr. José Ramón Morandeira

En el apartado “Artículos relacionados con Salud y Seguridad en la Montaña”, de este Blog, se ha puesto un enlace con el artículo “Larga y clarificadora entrevista con María Antonia Nerín desde el campo base del Annapurna” publicado por la Revista Electrónica de Barrabes. En dicha entrevista la Dra. Mª Antonia Nerín y el Dr. José Ramón Morandeira comentan el transcurso de los hechos acontecidos desde que las expediciones hicieron cima en el Annapurna el 27 de abril de 2010.

jueves, 29 de abril de 2010

Rescate en el Annapurna

Al final no ha podido ser y nuestro compañero Tolo, el Mallorquín, Bartolomé Calafat, se quedará para siempre en las inmensa y nevadas laderas del Annapurna a unos 7.600m . Nos ha faltado muy poco para conseguir sacarlo de allí, como hemos hecho con el resto de compañeros que se habían quedado en el C IV a 7.000m para intentar ayudarle. Si las nubes no hubiesen cerrado el valle de acceso, impidiendo por tres veces los intentos del helicóptero por llegar al campo base, lo hubiésemos conseguido seguro. Y esta mañana, cuando hemos podido intentarlo a las 7:00h, ya era demasiado tarde para Tolo, desaparecido bajo la nieve tras su segundo vivac a 7600m.
Sabia que algún día podía tocarme participar en un rescate así, casi inconscientemente me había preparado para hacerlo, siguiendo la norma profesional de los cirujanos, de apoyarnos siempre en tres saberes: saber, saber hacer, y saber porque se hace.
Por eso sabia que en la compañía Nepalesa fishtail Air estaban colaborando pilotos y rescatadores Suizos de los magníficos servicios profesionales del rescate en montaña de Zermatt. En la ultima reunión de la Comisión Internacional de Socorro Alpino (Suiza), la Dra Nerín y yo habíamos contactado con ellos en la idea de mandar también a colaborar aquí con ellos, en periodos de practicas a los médicos y enfermeros que cursan el master en medicina de montaña de la Universidad de Zaragoza. Sabíamos como movilizarlos, que hacer, y porqué hacerlo. Ha sido realmente espectacular con una reacción efectiva al aviso, que en estas montañas hay que considerar como realmente extraordinario. Un gran piloto suizo de Air Zermatt, con una botella de oxigeno y un helicóptero Eurocopter V-3, volando solo, con el aparato aligerado de todo lo aligerable, incluidas puertas y asientos, ha conseguido un rescate directo de quienes se encontraban en el Campo IV a 7000m en arriesgadas maniobras de “ Longline”, lo de Tolo no ha podido ser, enterrado en la nevada de anoche, y al que el increíble Dawa sherpa que salio a buscarlo, deambulando 11horas en la noche y la nieve, no consiguió encontrar. El reconocimiento exhaustivo con el helicóptero, el equipo de rescate suizo y ese increíble ochomilista y medico que es Jorge Egocheaga, que había logrado hacer cima dos días antes, tampoco han permitido encontrarlo.
Hoy es un día triste. Todo podía haber sido muchísimo peor en esta durísima montaña, cuando hace unos días tuvimos que evacuar a los dos compañeros catalanes que a duras penas superaban los golpes de una avalancha que milagrosamente, no acabo con ellos; o durante la retirada de Xavier Pérez unos días más tarde. Y hoy, hemos sacado de ella con vida a Carlos Pauner , Juanito Oiarzabal, Sonan y Dawa, dos días después de alcanzar la cima, en un operativo de rescate realmente extraordinario que estoy seguro marcara pautas en este mundo Himalayico.
Hemos hecho todo lo humanamente posible, pero estamos hundidos porque nos falta Tolo y eso lo enturbia y amarga todo.

miércoles, 28 de abril de 2010

Ultima Hora. Entre la noche y el día del 27 al 28 de Abril.

Anoche, ni el súper jefe Jong con todo su poderío económico, su impresionante despliegue económico y humano, y su manifiesta buena voluntad al frente de su gabinete de crisis al completo, pudieron ayudarnos. La bajada del Annapurna se convirtió al final en una retirada descontrolada en la que tras casi 24 horas de esfuerzos interrumpidos a mas de 7.000 metros de altura, cada uno de los participantes no podía hacer mucho más que pelear hasta la extenuación por su propia vida.
Uno es ya perro muy viejo y cuando vi que la llegada a la cima se desarrollo entre las 15 y las 16 horas habiendo salido del Campo IV a las 2:00h de ese mismo día, la preocupación empezó a dominarme, muy por encima del sentimiento de alegría que nos producía el ver como TODOS alcanzaban la cima. Demasiado tarde, demasiado lento, demasiado esfuerzo, en una montaña temible en la que los descensos suelen convertirse en épicos. Una montaña que nunca me ha gustado, ni me gusta técnicamente hablando. Un montaño inmenso que obliga a largos rodeos desplazamientos y recorridos. Una montaña que se cae a trazos en medio de un maremagnun de seracs, caídas de rocas y avalanchas sin cuento. Una montaña en la que uno no depende de si mismo, si no de los desatados elementos.
Ayer, la tarde noche fue terrible, mientras poco a poco, los ascensionistas iban llegando destrozados al Campo IV en historias personales de supervivencia increíbles: los Coreanos como Miss Oh, al borde de la extenuación,; los dos rusos con ayuda y edematosos; los demás tocados en mayor o menor grado, menos jorge Egocheaga y martín ramos que parecen de otra galaxia y bajaran hasta el Campo II ayudando a un sherpa con edema cerebral; los nuestros, destrozados. Juanito, Carlos y el sherpa Dawa llegaban a las 24h al límite de sus fuerzas con congelaciones y alteraciones en la visión. Tolo y el sherpa Sonan, los mas jóvenes, no lograban llegar y se vieron forzados a un vivac a 7. 300 metros. Nadie en el campo IV parece estar con fuerzas para ayudarles. Desde el campo Base estamos organizando la operación de rescate y si no salen por sus medios los sacaremos. Quemando todo el enhebro que hay en este monte para ganarnos el favor de los dioses desde luego. Pero los vamos a sacar, a Tolo, su sherpa y a todos los del campo IV.
En eso estamos.

martes, 27 de abril de 2010

ÚLTIMA HORA a las 16 h (hora de Nepal) del 27 de abril

Cumbre! Summit! Sommet! Cume! Vetta! Gipfel! Summitu! Vrh!

Decía San Agustín, "Homines sunt voluntates". Es la voluntad lo que diferencia a unos hombres de otros. A las 4 de la tarde (hora de Nepal), después de catorce horas de dura ascensión, Carlos Pauner, Juanito Oiarzabal y Tolo Calafat, con los sherpas de altura Sonam y Dawa, han hecho cima en el Annapurna I. Otros alpinistas, entre ellos la coreana Oh Eun Sun, han conseguido también llegar a lo más alto de la "Diosa de la Abundancia".

¡¡¡¡NUESTRA ENHORABUENA PARA TODOS ELLOS!!!

"La cumbre equivale a la meta visible y las pendientes que conducen a ella, al desafío. Cuando subimos o escalamos una montaña no recorremos sólo el terreno de sus laderas, sino también los territorios metafísicos de la lucha y la hazaña. Llegar a la cumbre es, claramente, triunfar sobre la adversidad…" (Robert Macfarlane - Las montañas de la mente)

De todas formas, no olvidemos que la cima, la verdadera cumbre está aquí con nosotros en el Campo Base, donde esperamos recibir a todos sanos y salvos. Sigue sin gustarnos nada esta montaña. Se cae. Se cae por momentos y eso es un peligro incontrolable. Las avalanchas de nieve y caídas de bloques son continuas. Exige una concentración constante y no bajar la guardia en ningún momento. A pesar de ello, al que le toca, le toca. Como ya hemos dicho estos días, es jugar a la "ruleta rusa". El descenso será largo y peligroso. Hasta mañana no llegarán al Campo Base. Aquí los esperamos, conscientes de que hoy empiezan tarde el descenso.

ADÉU NOIS

Bueno, pues nada, al final no há podido ser. Lluís Ràfols y Xavier Arias, los dos magníficos compañeros catalanes de nuestro grupo, con los que tan buenas migas habíamos hecho desde que nos juntamos por primera vez para hacer la marcha de aproximación al Campo Base del North Annapurna a través del Thulobugin Pass, se han tenido que retirar.
El sábado 17 por la tarde les sorprendió un desprendimiento de bloques en el Campo III (a 6.500 m.) que, afortunadamente, sólo les dio de refilón, porque si les coge de lleno, no lo cuentan. Aún así, quedaron bastante perjudicados por los golpes que recibieron. A duras penas consiguieron llegar al Campo Base, entre importantes dolores. Desde el primer momento, sus lesiones nos dieron mala impresión, especialmente en el caso de Xavi, ya que no podíamos descartar alguna fractura de las apófisis transversas de las últimas vértebras dorsales, desarticulación de alguna de las costo-vertebrales, e incluso contusión renal.
Su gran ilusión por recuperarse y subir a la montaña, la inmensa frustración que reflejaban sus ojos de sólo pensar en no poder hacerlo, nos hicieron arriesgar y, en vez de insistir en una inmediata evacuación en helicóptero hasta un centro hospitalario, instauramos una pauta de tratamiento con vigilancia exhaustiva sobre el terreno (tensión arterial, frecuencia cardiaca, orina, hematocrito, hemoglobina, evolución del dolor y respuesta al tratamiento). Han evolucionado bien, es cierto, pero una cosa es encontrarse mejor a golpe de medicinas y otra, muy distinta, poder afrontar el brutal esfuerzo que exige esta peligrosa montaña para poder subirla. Así que hemos tenido que insistir y aconsejar su evacuación para mejor estudio y tratamiento.
Cualquier otra postura hubiese sido una locura. Se trata de subir a la montaña, sí, pero sin perecer en el intento. Y eso, en las condiciones en las que estaban, era harto difícil. Ya volverán. En esta ocasión, hay que saber ver el lado bueno y pensar que, milagrosamente, están vivos. La avalancha que les sorprendió, pudo quitarles de en medio para siempre.
Al final, se han ido tristes, pero conformados. El helicóptero los recogió el sábado a mediodía. En pocos días estarán en casa, tendrán los mejores cuidados posibles y tiempo, sobre todo tiempo para recuperarse de las lesiones. Nosotros, desde la distancia, estaremos con ellos.
Adéu nois, gràcies per tot i molt especialmente per la vostra companyia.

FOTO :JR,Xavi, Lluís, MA

ÚLTIMA HORA a las 9 h (hora de Nepal) del 27 de abril

Las imágenes que retransmiten los coreanos desde el C-I son impresionantes, en vivo y en directo, con un despliegue tecnológico increíble, hasta ahora absolutamente desconocido en el alpinismo de los ochomiles.

Llevan transmitiendo desde las 2:00 h en que, con casi luna llena, han empezado a moverse en el C-IV las luces de los frontales, camino de la cima. En los monitores del CB se reciben las imágenes que recogen los teleobjetivos instalados en el C-I y las que emiten los dos cámaras que acompañan a Oh Eun Sun en el ascenso. Además, han montado un plató de TV en la "Plaza de Armas" del prusiano campamento coreano, junto al cairn (o rudimentario chorten) donde permanecen constantemente encendidos el fuego y la "fumera" de enebro, en homenaje a los dioses, para que tengan a bien permitir que los alpinistas lleguen a la cima.

Vemos como, una vez superadas las dificultades de los últimos días, ascienden por terreno técnico, pero franco, a unos 100 metros de desnivel por hora, donde la mayor dificultad está en el frío y la altitud, hasta que lleguen a los 8.091 m de la cima. La hora prevista de cima es sobre la una del mediodía.

Nosotros desde aquí, gracias a la tecnología, los seguimos en su esfuerzo, codo con codo, como si estuviéramos a su lado. En este momento, la TV coreana inicia un programa en directo para retransmitir la expedición de Oh Eun Sun al Annapurna y su llegada a la cima.

lunes, 26 de abril de 2010

ULTIMA HORA: A las 5:00h p.m (hora de Nepal) 26 abril.

Javier Pérez ha llegado al CB sin problemas, a pesar de bajar con un crampon inservible. En el ultimo contacto por radio nos dice Carlos que han montado el CIV a unos 7000m , la meteo es poco estable, sigue cubierto, con viento y alguna precipitación de nieve. Se han juntado allí arriba nueve del equipo coreano con miss Oh al frente, ocho del equipo internacional y cinco de los nuestros (Carlos, Juanito, Tolo y los serpas Sonam y Dawa). Si el viento lo permite, saldrán de madrugada hacia la cima (8.091 metros).
Están estrechamente controlados por las cámaras de TV coreanas de TV instaladas en el CI, que transmiten imágenes en directo a los monitores del Centro Tecnológico del CB. Como son todo cortesía, hemos entablado estrecha relación con el medico y el jefe de prensa nos han invitado a seguir la ascensión a partir de las 8:00 a.m de mañana martes 27 de abril.
No nos la perderemos.

LOS HUEVOS, MEJOR AL SALMORREJO

La verdad es que si algo no se les puede negar a estos coreanos es cintura, para doblarla en sus reuniones rituales y para reaccionar ante las críticas. Hace un par de días estuve hablando con el súper-jefón, dueño de una cadena de televisión y de no sé cuántas cosas más, very high, very rich, según sus acólitos. Porque, vamos a ver, aquí mucha tecnología y mucho técnico e ingeniero, pero no se le ocurre traer ni un triste sanitario, siquiera sea un auxiliar de clínica, para atender a los más de 80 people que son, empezando por él. Y claro, cuando alguno se pone malito, hay que recurrir a los servicios de la indisciplinada guerrilla hispánica, en la que cada uno va a su bola, en la más desconcertante descoordinación (según sus criterios); pero que, milagrosamente, funciona.
Bueno, pues el jueves a las 7:30 de la mañana apareció un helicóptero con un médico coreano para incorporarse al equipo de Miss Oh en el Campo Base. Rápidamente fue conducido a nuestra presencia por el Jefe de Gabinete y Comisario Mayor de la Corean Army, alias el naripa (es el que más nariz tiene de todos los coreanos aquí instalados), que tiene su tienda aquí mismo y controla mis movimientos cuando me acerco sigilosamente por el Desfiladero de las Termópilas, cuya ocupación defendemos de sus hordas, desde la posición de fuerza dominante del Gran Lagarto, con encomiable espíritu espartano.
Bueno, pues como el otro día le dimos nuestra tarjeta al Súper-Jefón, en la que ponía que éramos profesores universitarios, ellos no han querido ser menos y también se han traído a un médico de la Universidad Kwandong de Seul, traumatólogo del Cheil General Hospital, con pintas de ser un profesional competente, aunque se ha quedado bizco al ver el completo equipamiento de nuestro PS3A (Punto Sanitario Asistencial Atípico Avanzado) que, para mayor asombro suyo, no está financiado por espónsores privados, sino por una universidad pública y un Gobierno Autónomo (¡Aragón yé nación!). El susodicho me conocía de referencia, pues tiene un hermano especialista en cirugía de la mano, coautor en uno de los capítulos del libro de la especialidad dirigido por Tubiana, en el que mi queridísimo Gregorio
(Goyo) Martínez Villén y yo escribimos el capítulo dedicado a las congelaciones de la mano. ¡Qué pequeño es el mundo! Tras las presentaciones, le hemos ofrecido el uso de nuestro equipamiento e instalaciones sanitarias porque ellos, de momento, no tienen gran cosa.
Lo que llevo peor es lo de Miss Oh, porque como son unos prusianos de narices, se han empeñado en que la carrereta por los catorce ochomiles entre su chica y Edurne quedaba zanjada este domingo pasado
(ayer) a la hora de más share (audiencia televisiva). Así que el jueves al grito de ¡BANZAI! Y venga, todos para arriba pasándose por el arco del triunfo las condiciones de la montaña, el parte meteorológico, la aclimatación, etc., etc. Si serán cuadriculados , que hasta se han permitido invitarnos a una superfiesta que han organizado para el próximo 2 de de marzo en Kathmandú, a la que tienen previsto asistir cuatro ministros del Gobierno Coreano y en la que piensan celebrar su súpertriunfo (a pesar de lo cual, ¡aúpa Edurne!).
O sea, que se sube por huevos, sí o sí. Y claro, no he tenido más remedio que poner en conocimiento del súper-jefón que a mí eso, me parece fatal. Y que, si de huevos se trata, que no se preocupe, que he traído dos botes de lomo, costilla y longaniza aragonesa en adobo, y estoy dispuesto a hacerle unos huevos al salmorejo al estilo Fundejalón (si prefier, huevos tontos también) que se va a estar dos días chupando los dedos. Pero porfa, oiga, mireusté, no jorobemos con el asunto de la carrereta, no se nos vaya a esmoñar el personal masivamente por esas cuestas y con esas avalanchas, y terminemos la fiesta a farolazos, como el Rosario de la Aurora.

FOTO 1-El Gran Lagarto
FOTO 2-Dra.Nerín, Dr. Morandeira, Dr.Ahn

domingo, 25 de abril de 2010

ULTIMA HORA: A las 3:00h pm (hora de Nepal ) 25 abril

Tras comunicación por radio, nos comenta Carlos Pauner que están en el Campo II han subido entre viento y nieve, pero relativamente bien. El cono y el desplome que hay antes de llegar al Campo lo han superado sin problemas añadidos a los propios de la zona. Toda la montaña es muy peligrosa, pero este paso (que también llaman “de las termópilas” – tenemos uno en el Base y otro antes del C III-) lo es especialmente. Ayer nos contaba Santiago Quintero que “Allí te la juegas como en una ruleta rusa” siguen para arriba Carlos, Juanito y Tolo, Javier Pérez se ha bajado al C II, porque se le ha roto un crampon y no puede continuar, se les unen en el III alpinistas del grupo internacional, entre ellos, los españoles Jorge Egocheaga y Martín Ramos. Hoy ha empezó a nevar en el Base sobre las 22: 30h. Ha parado hace poco, ha salido el sol y se ha levantada aire. Por el valle se ve despejado. Si se cumple la predicción meteorológica y baja la velocidad del viento, mañana podrán subir hasta los 7100 metros, para montar el Campo IV. Carlos me confirma que sigue funcionado el holter de ritmo cardiaco que lleva puesto desde el sábado cuando salio del CB a las 6 de la mañana.
Miss Oh subía hoy del CI al CII, con sus 7 sherpas- Una estrategia un poco rara. Lleva cuatro días por las alturas. Claro, que si ella no esta demasiado bien, intentan ganar un día por debajo de los siete mil. Parece ser que mañana subirán directos del II ( 5500m ) al IV (7100m). De todas formas estos coreanos en un día cambian de estrategia media docena de veces.

TECNOLOGÍA SIGLO XXI, MENTALIDAD MEDIEVAL

La observación no es mía, sino de Aurelio, el periodista portugués que acompaña en el Campo Base del Annapurna a muy buen amigo Joao Garcia. Y es que estos coreanos y, en general, todos “los chinos”, sean de la marca que sean (japoneses, coreanos, taiwaneses, thailandeses, chinos-chinos, conchinchinos, etc., etc., etc., que los hay de todas clases a barullo), no dejan de asombrarnos con sus comportamientos y actitudes sociales, a los desprusianizados occidentales (incluidos los germanos).
De facto, el tenderete que han montado aquí los coreanos, con más de 80 personas en apoyo de la niña Oh de sus amores, es para impresionar. Tienen de todo. Tecnológicamente hablando, claro. Porque curiosamente no han traído médico, lo que al parecer demuestra que las máquinas son importantes, pero a las personas que les vayan dando. No faltan informáticos, técnicos de televisión, ingenieros de telecomunicaciones, matemáticos, etc., etc., aparte, como es lógico, de un buen equipo de alpinistas par lo del apoyo “esportivo”. Y claro, como lo de la miseria humana no tiene arreglo, va uno de sus jefones, se pone malito y tienen que traérselo a los vecinos indisciplinados, barulleros, y poco dados a normas y protocolos que, según dicen, son “unos europeos españoles que hay aquí al lado”.
Nosotros atendemos encantados al jefón. Le hacemos cariñines, análisis, control de constantes y mimos sin cuento, con lo que se va encantado con un par de pastillas, dos palmaditas en la espalda y un “¡ánimo chaval, que aunque seas chino, nosotros esto te lo curamos!”
He de hacer honor a la verdad diciendo que, a raíz de esta pequeña y desinteresada colaboración por nuestra parte, la actitud de los coreanos hacia nosotros ha cambiado. Antes, ni nos miraban, pero ahora, cada vez que asomamos, nos dedican unas reverencias y golpes de cabeza que nos tienen muy preocupados, no vaya a ser que de tanto doblar la espalda y el cuello a nuestro paso, se les produzca una hernia discal y a ver qué hacemos con eso. En fin, que tenemos que sujetarnos barbaridad, porque en cuanto asomamos las narices por su cotarro, todo es doblar el espinazo y avisar a los jefones para que acudan a hacernos los honores. Encima, no se te ocurra pedirles algo, porque entonces se pone en marcha la cadena de mando y se pegan media hora haciendo flexiones entre ellos, hasta que el jefe de turno autoriza lo que hayamos demandado. ¡Y hala, más flexiones siguiendo la cadena de mando hacia abajo! Desde luego, ni el ejército prusiano de Federico el Grande tenía más disciplina y protocolo arriba y abajo. Cualquier día me cabreo y me dedico a desestructurarles el tenderete para regodeo de mi espíritu de hispano anarco.
De momento, he empezado por que cada vez que paso por la tienda-WC que han instalado en exclusiva para su niña Oh, en los aledaños de un mini-desfiladero que atravesamos para ir a visitar a Edurne Pasabán o a los internacionales, y que hemos denominado como “Paso de las Termópilas”, por aquello de mantener la memoria histórica y el recuerdo de Leónidas y sus 300 espartanos. ¡Qué no se diga, oye! Bueno, pues cada vez que paso entro a hacer mis aguas en esa tienda-WC. Y no me dicen nada, aunque me miran con mala cara. Y yo no lo haga por nada especial, porque dicha instalación es como la nuestra, aunque está menos destartalada y no huele tanto (será por el escaso número de usuarios y la cosa femenina). Pedro el otro día, en una de mis habituales visitas, descubrí que su niña Oh tenía “cagueras”, lo que puse en conocimiento de la autoridad competente, avisando de que así lo tenía difícil para subir a la cima, y aconsejando un tratamiento eficaz de la cosa, que ha debido de funcionar porque, desde entonces, han aumentado las reverencias a nuestro paso y han puesto escalones en el Paso de las Termópilas, para facilitarme el acceso al cagadero de Miss Oh. Qué cosas.
La verdad es que los pobres me dan pena, porque han hecho un esfuerzo y un despliegue impresionante de medios para conseguir de su Oh, sea la primera fémina del mundo mundial en subir a las 14 montañas de más de 8.000 metros del planeta. Que había que ver como llegaron al Campo Base en plan Juegos Olímpicos de Seul, con su niña Oh en punta y sus 80 coreanos detrás agitando banderitas y bastones, y haciéndole la ola, Y claro, a uno en su naturaleza de somarda aragonés, estas cosas le pueden y no me ha quedado más remedio que empezar con la labor de zapa: que si con cagueras no sube; que si el Annapurna es montaña a la que el monzón afecta enseguida, y si no consigue subir en los próximos diez días, ya no podrá hacerlo hasta el año que viene; que si Edurne, que ya ha subido, se ha ido en helicóptero al Campo Base del Shisha Pangma, que es el único que le falta (ahora mismo está empatada a 13 ochomiles con Miss Oh), y como consiga subirla, aparte de que es más alta, más cariñosa, más simpática, más guapa y más todo, va a ser la primera en conseguir los 14 ochomiles, y a vosotros, con todo este tenderete que habéis montado, os van a dar barbaridad por donde yo os diga, y no os van a servir de nada los cinco millones de euros que habéis invertido en el empeño. O sea, lo que yo os diga, chinorris míos. Palabrita del niño Jesús.
Y claro, se quedan todos tan tristes y preocupados (y supongo que llamándome cabroncete por lo bajinis, en medio de las reverencias), que luego se me aparecen por las noches haciéndose masivamente el “Hara-Kiri” con el único cuchillo jamonero que tenemos y, a pesar del afecto que siento por Edurne, me dan mucha pena. Que no veas el conflicto emocional que se me ha creado con todo esto, que hasta que voy a tener que empezar a tomar antidepresivos o a estimularme con el Pacharán que tenemos reservado para celebrar el triunfo final de la Pasabán antes de hora.
Bueno, termino, que me canso. Que esto de escribir, también implica un importante desgaste por encima de los 4.000 metros. Aparte que he quedado con unos colegas rusos que han acampado aquí al lado para discutir sobre fisiologías y terapéuticas diversas y no es cuestión de llegar tarde, quedando como un mal compañero y un maleducado. Otro rato, ya les contaré más cosas. A ver cómo acaba todo este show de la Eigth Thousands Mountains Ladies Competition”.
FOTO: PLATÓ Y EQUIPO

sábado, 24 de abril de 2010

LOS INTERNACIONALES DE LA BRIGADA

Los lusos, Joao Garcia y Aurelio el periodista que lo ha acompañado- han abandonado hoy el Campo Base con la misión cumplida. El reportaje que elabore Aurelio será todo un éxito por el interés y la competencia con que ha asumido su cometido. De Joao y sus catorce ochomiles ya les he hablado, otro chapeau para él.
El caso de Piotr Pustelnik es especial. Se trata de un polaco de 58 años que, a lo largo del tiempo, ha conseguido subir a trece ochomiles. A todos menos al Annapurna. Este es su 5º intento. No es montaña fácil, por muchos ochomiles que se tengan. Y aquí está, intentándolo de nuevo. Ha compartido aventuras con los mejores himalayistas del mundo y la mejor manera de presentarlo es diciendo simplemente de él que es un Señor, en todos los sentidos del término.
Respecto a las dos polacas, tienen poco que ver con Piotr, aparte de compartir nacionalidad. Son una morena y una rubia, de las que poco puedo opinar ya que no las conozco y los comentarios que pueda escuchar sobre ellas son poco fiables, viniendo como vienen de un mundo de macho-men como en el que nos encontramos.
Peter Hamor es un eslovaco de cuarenta y tantos. Ha ascendido 7 u 8 ochomiles. Es buen amigo y compañero del polaco Piotr Pustelnik y puede decirse de ellos aquello de que ?Dios los cría y ellos se juntan?, porque cuanto he dicho anteriormente del polaco, puede aplicarse también al eslovaco. Un lujo de pareja.
Hay tres médicos. Uno dentista, rumano, se llama Horia. Ha ascendido varios ochomiles y sigue. Un gran alpinista y mejor persona. Los otros dos, rusos, jubilados, a los que les ocurre un poco como a mí, intentan disfrutar ahora de su afición por la montaña, recuperándose de las renuncias que han tenido que realizar a lo largo de su vida en este campo, como consecuencia de su dedicación a la profesión. Los dos son ?Leopardo de las Nieves?, título que se otorga a los que han ascendido a los cinco picos más altos de la antigua Unión Soviética.
Son Serguey Bogomolov, de 64 años, y Evgeniy Vinogradsky, de 63. Los dos pasan olímpicamente de los temas médicos y se dedican exclusivamente a hacer montaña. En mi opinión, hacen bien. Ya vale.
Respecto al persa iraní, Ehsan Partovinia, ni lo hemos visto casi; pero éste, con el que hace buena pareja es con el yankilandio Nick por todo lo contrario que el polaco y el eslovaco. Al parecer, este persa tiene poco que envidiar al yanqui, porque dos veces que ha salido montaña arriba, dos veces que se ha metido en un embarque. El último el jueves 22, en que una avalancha lo arrastró 300 metros (justo por encima del Campo II) y no se lo llevó al otro mundo porque Dios no quiso y su sherpa lo impidió.
El italiano Fran Gasser, de Bolzano, como buen sudtirolo se siente austriaco y le encanta que me dirija a él en alemán. Todo él de diseño, como casi todos los italianos, va a la última, aunque es neófito en estas lides ochomileras.
He dejado para el final a mi viejo conocido y compañero de expedición (coincidimos y compartimos tienda en el Broad Peak hace cuatro años), Santiaguito Quintero. Es ochomilista ecuatoriano, joven, totalmente aventado, con una mente calenturienta a la que hace funcionar a dos mil por hora. Cuando le conocí ya le habían amputado todos los dedos de los pies de forma poco ortodoxa, por unas graves congelaciones. Se apaña con unas buenas prótesis que le hicieron en Alemania. Yo le ayudo en eso y en todo lo que puedo. A pesar de que cosecha muchas críticas entre sus colegas, a mí me cae bien y lo considero buen chaval, que puede llegar lejos si su juventud, su hiperactividad y sus ansias, no hacen que alguna montaña se lo lleve antes al otro barrio.

FOTO1: Piotr Pustelnik, MA y Peter Hamor
FOTO2: JR, Evgeny Vinogradskiy y Serguey Bogomolov (Los sexagenarios del BC)
FOTO3: Fran Gasser

ULTIMA HORA: A las 3:00h pm (hora de Nepal) 24 de abril.

Esta mañana han salido Carlos, Javier, Juanito y Tolo hacia la cima del Annapurna I con ardor guerrero, como Leonidas y sus 300, por que la tónica general de la semana ha sido de sol por las mañanas, nubes a partir de las 12 y tormenta de granizo y nieve, con truenos y relámpagos “Himalayan size” (son para oírlos y verlos de verdad) entre las dos y las 8 de la tarde. Lo que parecía ser una ventana de buen tiempo para hacer cima el 27, ha quedado en una “gatera”, porque tienen a su favor la cosa de que el viento, baja a 3 KM/H (si no falla el modelo matemático de predicción meteorológica) pero tendrán que llegar pronto, porque entran precipitaciones a media mañana, que aumentaran durante el 28 y se mantendrán el 29. En todos los trayectos de campo a campo de altura, hay zonas muy peligrosas, o por grietas o por riesgos de avalanchas, o por xeras amenazantes, hielos, o por combinaciones, variaciones o permutaciones de todos ellos. Moverse de uno a otro, con viento, tormenta o nieve profunda, no es nada recomendable, ni de subida ni de bajada. Miss Oh, que salio el jueves, hoy baja del III al I con sus sherpas a esperar a Carlos, Juanito y compañía para subir con ellos. De una buena fuente (a compartido Campo III): ha tosido toda la noche en el III (12 horas), aunque alegan motivos meteorológicos para descender al I. Cuidadin con el Edema de Pulmón.
A pesar de haber mejorado bastante, después de la avalancha que les cayo el pasado sábado en el Campo III, las condiciones físicas de Xavier Arias y LLuis Ràfolls, no eran buenas para acometer la cima, ni para salir por su pie del Campo Base. A las 10: 30h hemos solicitado a la aseguradora su evacuación en helicóptero hasta Katmandú, y los ha recogido aquí a las 12:30h. Previsiblemente, mañana domingo volaran a Barcelona.
FOTO: CARLOS Y JUANITO

COMO IR DE EXPEDICIÓN Y NO MORIR EN EL INTENTO

Llevamos ya dos semanas en el Campo Base. Desde luego, este es mucho más cómodo que el del año pasado, en el Manaslu. Claro, que esté 800 metros más abajo, se nota. No hace tanto frío, nieva menos (aunque por las tardes cae de todo: agua, nieve, granizo y lo que se tercie), y afecta menos la altura, pero eso no quita tener que bregar con las instalaciones de un Atypical Advanced High Mountain Resort de primera categoría. Las tiendas para dormir, son cómodas mientras no intentes vestirte en ellas, ponerte crema, o escribir, por dar algunos ejemplos. Se hace barbaridad de ejercicio al entrar y salir de ellas, doblando espalda, rodillas, y gateando a través del porche. A las cinco de la mañana te envuelve la luz del amanecer y, sobre las siete y media, ya te da el sol en la tripa, se pone la tienda a 35º y no queda otra que salir al ruedo. Lo primero, ir al WC aguantando la respiración, porque estos chicos nuestros comen las maravillas culinarias que prepara Juanito, como buen vasco que se precie, pero cuando van al agujero habilitado para depositar los “desechos” digestivos, no pueden calificarse como “gloria” precisamente. No sé por qué siempre huelen peor las deposiciones de los hombres. Una vez superado tamaño trance, toca lavarse la cara y las manos con agua “fresquita”, para espabilar a los todavía somnolientos. Desayunamos a la carta; de lo que hay, no falta: tortilla de jamón, huevos al plato en base de tomate y cebolla, “French toasts” (como torrijas, pero con pan de molde), crêpes (ghuti, en nepalés), milk-coffee, milk-tea, cola-cao, al gusto de cada uno. Yo sigo con mi té con leche y cuatro galletas de toda la vida. Si hace calorcito a media mañana y le echas ganas, hay una magnífica tienda-ducha, con suelo de plástico (para no mancharte los pies de tierra, pero que conlleva mantener buen equilibrio cuando llevas jabón hasta en el ojo, no ves nada y no hay donde agarrarse) y tatopani (agua caliente) que cae por el mini-grifo de un cubo de diez litros. Esta vez hemos traído albornoces de microfibra de ALTUS, lo que da un poco más de juego a la hora de entrar y salir del “SPA”.
Ciertamente, las vistas son impresionantes, el servicio muy amable (estos nepaleses son gente encantadora, muy risueña y siempre dispuestos), la compañía grata y la comida que prepara Juanito, lo mejor. No creo que este año adelgacemos mucho. Las instalaciones de la cocina de campaña, son dignas de verse (y utilizarse). Juanito se mueve en ellas como un profesional, pero se hace todo de cuclillas o a “lomo doblado”. Hay absolutamente de todo: ollas, sartenes, coladores, cazos, cucharones, batidora manual, olla exprés, y para lo que no hay, se aplica eso de “imaginación al poder”, como cuando hacen una pizza o un bizcocho sin horno convencional. Lo más exótico son los hornillos de queroseno, que precisan de una técnica especial para arrancarlos (me recuerdan a las lámparas de petróleo que teníamos cuando vivíamos en Guinea). Y no es nada fácil, más de uno se quema en el intento. El agua se trae del glaciar de los Nilgiris, frente al Annapurna. Francamente buena, lo que es de agradecer cuando has de pasar el día bebiendo para estar bien hidratado y bien aclimatado (lo que luego se paga poniendo el culo al aire cada hora y media). Oficialmente, se desayuna a las siete, se come a las doce y media, y se cena a las seis; pero Juanito “ha españolizado” el horario, retrasando una hora cada una de ellas.
Solemos dar un pequeño paseo, o hasta el campo base de los franceses, con unas vistas espectaculares del glaciar de esta cara norte del Annapurna, hasta el extremo oeste del Campo Base, o visitando otros “asentamientos” de alpinistas (Al Filo, coreano, japonés, internacional, iraní y ecuatoriano). Siempre hay tiempo para atender a los pacientes, leer, escribir y los proyectos de investigación. Ha sido una lástima que el Cobas h 232, para determinar las troponinas, no nos funcione. No tenemos muy claro si es por la menor presión atmosférica o si los lectores ópticos tienen algún fallo. Así que estamos con la coagulación, los electrolitos y la hidratación, y las habilidades del pensamiento. A medida que vayan haciendo cima, los iremos mandando al Hospital Clínico de Zaragoza a repetirse la OCT y cuantificar el daño sufrido en el tejido nervioso.
En realidad, tenemos de todo lo imprescindible y no es difícil adaptarse a las incomodidades de un Campo Base. Estoy segura de que en veinte o treinta años, la gente vendrá a estos sitios de vacaciones (sin ningún interés de subir a un ochomil), porque llegará una carretera, o vendrán en helicóptero, y se habrán hecho bonitos hoteles con habitaciones “presurizadas” o con toma de oxígeno. Si no, al tiempo.
FOTO 1: Annapurna SPA
FOTO 1: Juanito preparando bacalao al Pil-Pil
FOTO1: Auscultando a Santiago Quintero

viernes, 23 de abril de 2010

LA BRIGADA INTERNACIONAL

Están acampados aguas debajo de nosotros, en el segundo desvío a la izquierda, dirección suroeste, una vez superado el nutrido campamento coreano. Son ?La Brigada Internacional?. La componen dos lusos, dos rusos, un polaco, dos polacas, un rumano, un yanqui americano y dos españoles. Suelen unírseles un persa (iraní), un ecuatoriano y un italiano sudtirolo de diseño, que andan por ahí haciendo la guerra por su cuenta, acampados enfrente.
A fin de abaratar costos, comparten el permiso de ascensión a la montaña y la infraestructura castrense, para entenderse usan un inglés de batalla, y poco más. Me encanta visitarlos. Cada uno va a su bola, pero eso les hace enormemente interesantes por poliétnicos, políglotas, polinacionales, poliraciales y polidetodo. Además de verdad, no como la coña esa que han puesto de moda entre nosotros de las 17 tribus españolas + Ceuta y Melilla, buscando la virguería de la desunión española frente a la Unión Europea. Estos, lo que buscan, es entenderse a toda costa. Y lo consiguen, en claro ejemplo de eso que llaman la ?entente? de los pueblos, las culturas y las civilizaciones. Claro, entre ellos no hay políticos que arrimen el ascua a su sardina, sin buscar otra cosa que el beneficio personal de su talega.
Los dos españoles son viejos conocidos. Bueno, por lo menos Jorge Egocheaga que, además de ser colega pediatra asturiano, se ha revelado como uno de los mejores himalayistas de los últimos tiempos, con unas capacidades y prestaciones que sus detractores no saben cómo criticar para disimular sus propias limitaciones. Hoy nos hemos acercado a su campo para felicitarlo, día de San Jorge,  para cantarle lo de Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David, y como es día de tu Santo, te las cantamos a ti y le hemos llevado de regalo un guante quirúrgico hinchado y alusivamente decorado, además de un chupa-chups. A Jorge le acompaña un amiguete suyo zamorano, Martín Ramos, con muy buena planta y referencias, del que no puedo hablar mucho porque, hasta ahora, no tenía el gusto de conocerlo.
Ellos dos, Martín y Jorge, subieron el jueves al Campo II porque uno de sus compañeros de Campo Base, el yanqui-americano Nick, había sufrido un percance. Nick es conocido, coincidimos con él en el Campo Base del Manaslu el año pasado. Es un jovenzano de veintipocos, con toda la inconsciencia propia de sus pocos años y de pertenecer a ese imperio yankilandio que cree que para ellos no rigen las mismas normas que para el resto de los mortales. Así que va por ahí, pasando por debajo de los seracs con los cascos del MP3 puestos y la música enchufada. Y claro, no se entera. Le cayó encima un copito de nieve de unos mil kilos y no fue consciente del estruendo hasta que lo tuvo prácticamente encima. Aún así tuvo suerte, le cayó muy cerca y sólo sufrió el impacto de un pequeño fragmento, que le rompió el casco, la cámara y lo dejó semi-inconsciente, vomitoso y medio turulato. Lo acogieron, ya de noche, dos sherpas de los coreanos en el Campo II, que no podían hacer otra cosa que decirle con mucho cariño eso de ?cho-de-té cha-val por tti-poyas? y mantenernos informados (Jorge Egocheaga, que es un buenazo, asumió la guardia walkiefónica), hasta que Jorge y Martín subieron al II al día siguiente. Nick bajó por su pie, sin casco ni cámara. Tolo Calafat, del grupo de Carlos y Juanito, también subió a su encuentro por si era necesaria más ayuda. Ha pasado un par de días sedado y atroncado por gran dolor de cuello, aunque parece que todo va bien. Ya le vale ya.

miércoles, 21 de abril de 2010

UN PACHARÁN POR LA PASABÁN

Ayer por la noche acudieron a nuestro corro del Campo Base del Annapurna los muchachos de “Al Filo de lo Imposible” de TVE y el resto del equipo que acompaña a Edurne Pasabán en su intento por ser la primera fémina del mundo en subir a las catorce montañas con más de ocho mil metros.
Buena gente. Venían a despedirse. Han completado con éxito la ascensión al Annapurna, con lo que Edurne suma ya trece cimas, y hoy por la mañana a primera hora, ha acudido el helicóptero a recogerlos para trasladarlos a Kathmandú, vía Pokhara, desde donde se irán al Campo Base del Shisha Pangma, que es el último ocho mil que le queda, un poco a marchas forzadas en esa “carrereta” que ha emprendido con nuestra vecina de aquí al lado, la coreana Oh Eun Sun. Carrera que no comparto, pero que me entretiene.
La verdad es que no tengo claro cuál de las dos lo conseguirá primero, deshaciendo el empate a trece que existe en este momento; aunque las apuestas están a favor de la coreana, cuyo ejército de apoyo parece que se presta aguerrido a conseguir que a finales de semana tenga el camino trillado hasta la cima, aprovechando una supuesta ventana de buen tiempo que parece existirá entre el 26 y el 29 de abril, y colocar más de 800 metros de cuerda fija por encima del Campo IV, para que no tenga nada más que agarrarse a ella y subir.
No sé, por una parte me parece buena cosa, porque nuestros muchachos, con Pauner a la cabeza, no tendrán más que seguir a las hordas coreanas hasta la cima, que correrán con todo el gasto abriéndoles camino; pero por otra parte me da miedo tanta gente subiendo y bajando por una montaña tan peligrosa como ésta, y me fastidia que Edurne no consiga ser la primera, con lo maja que es, lo que ha trabajado, etc., etc. En fin, ya veremos. Nosotros, de momento, anoche levantamos nuestra copa de pacharán y brindamos con todas nuestras fuerzas por el éxito y prevalencia de la Pasabán, que es la nuestra. ¡AÚPA EDURNE! Y que no dacaiga.

FOTO: EDURNE PASABAN

martes, 20 de abril de 2010

PORQUE ESTÁ AHÍ

Esta fue la respuesta de Mallory cuando le preguntaron por qué quería subir al Everest. O le pilló de sorpresa, o era parco en palabras, o no tenía ganas de dar explicaciones. Hay dos libros que me gusta recomendar especialmente cuando me preguntan qué vemos en las montañas y para qué subir o estar en ellas: “La montaña es mi reino”, de Gastón Rébuffat, y “Las montañas de la mente”, de Robert Macfarlane.
Jamás me he definido como alpinista, ni mucho menos. Tengo formación suficiente para practicar con seguridad los deportes de montaña en terrenos no excesivamente complicados: montañismo, alpinismo, escalada, barranquismo, esquí y una muy discreta experiencia en lo que a ascensiones y travesías de alta montaña se refiere; pero nunca podré compararme con mujeres como Edurne Pasabán, Raquel Pérez, Araceli Segarra, Cecilia Buil o Marta Alejandre, entre otras alpinistas y escaladoras españolas de reconocido prestigio. Ellas tienen otro papel en el mundo de la alta montaña, el mío es pasar por el mundo haciendo el bien y curando enfermos y, si los enfermos están en la montaña, bien habrá que llegar hasta ellos, para eso soy montañesa por tradición, montañera por afición y médico por devoción.
Nunca subiré a la cima de un ochomil, pero sí puedo decir que disfruto enormemente contemplándolas desde las marchas de aproximación, los campos bases, los aviones o los helicópteros. Quizás por aquello que ya decía Leonardo Da Vinci en el siglo XVI, todo nuestro conocimiento proviene de las sensaciones. O la observación de Descartes al afirmar que la admiración es la primera de las pasiones. Y precisamente son sensaciones lo que provoca contemplar, admirar y experimentar la montaña. Cuando la “contemplamos”, ni qué decir tiene que si además de ver, uno se para a mirar, o además de oír, se intenta escuchar, se aprende mucho, muchísimo. Cuando la “admiramos”, disfrutamos de toda su belleza, de día, de noche, con sol, con tormenta, con viento o en calma absoluta. Cuando la “experimentamos”, siempre desde la responsabilidad, disciplinamos el espíritu, tal y como escribió Samuel Smiles, el encuentro con la dificultad ejercita la fuerza, disciplina la habilidad y fortalece para el esfuerzo futuro.
Del libro de Rébuffat, voy a citar dos frases de especial significado:
“En su esterilidad las montañas parecen creadas únicamente para hacernos felices, porque el hombre no sólo se alimenta de trigo, petróleo y acero; también debe alimentar su corazón”.
“(…) las montañas ayudan a los hombres a despertar en ellos sueños dormidos”.
Y en la línea de lo que comentaba ayer el Dr. Morandeira sobre la “temporalidad”:
“…las montañas refutan el exceso de confianza que padecemos en lo hecho por la mano del hombre. Nos planteamos cuestiones profundas sobre nuestra perdurabilidad y sobre la importancia de nuestras ideas. Nos inducen, supongo, a la modestia (…) Las montañas también remodelan la comprensión de uno mismo, de los propios paisajes interiores”. (Robert Macfarlane, 2005).

lunes, 19 de abril de 2010

TIRARLO AL RÍO

Me gusta el Budismo, que quieren que les diga. No tanto como religión, sino como filosofía, que es como hay que entenderlo. Así que cada vez que vengo por estas tierras, aprovecho para adentrarme en su comprensión. Por eso, hace unos días, nos acercamos a la Gran Stuppa de Boudhanath, cuando estábamos en Kathmandú, donde siempre es posible aprender algo, si uno se molesta en entender y se fija. Y las glorias alcanzadas estos días, siempre efímeras, me han recordado lo aprendido en Boudhanath.
Esta vez, tuve ocasión de un largo encuentro en la Escuela de Thankas (pintura religiosa tibetana) anexa a dicha Stuppa, donde nos explicaron cómo habían empleado horas y horas en el diseño y realización de un Mandala junto con el mismísimo Dalai Lama. Un Mandala es la representación geométrica y astrológica del sendero que lleva a la iluminación. Trabajaron duro durante días, llenándolo de colorido y significado. Después de varios meses, dieron por terminada una obra de la que todos se mostraban satisfechísimos y orgullosos. Una obra perfecta, ¿qué hicieron entonces con ella? Pues tirarla al río, para que no despertase la codicia de nadie y para que quedase bien claro que, en este mundo, todo es pasajero, temporal, efímero y perecedero.
¿Qué son gilipoyas? Puede. Pero creo que no estaría de más que nuestra sociedad occidental, tan aficionada ella a dejar su impronta grabándola en piedra y en cuanto de una u otra forma modifique en absurdo “in eternum”, hasta a la mismísima naturaleza, tomase buena nota de ello, ¿o no?
FOTO 1: Escuela de Thankas
FOTO 2: Kalachakra Mandala

domingo, 18 de abril de 2010

EDURNE PASABÁN, EN SUS TRECE

Edurne, Nacho, Alex y Asier, con dos Sherpas, hicieron cima en el Annapurna I ayer sábado. A pesar del éxito, que supone su decimotercer ochomil, y la alegría que suponía para todos, quedaba mucho por delante. Esta es una montaña muy peligrosa, y la mayoría de los que han muerto ha sido bajando. Como dice Chus Lago (Leoparda de las Nieves por haber subido las cinco cimas más altas de la extinta Unión Soviética: Lenin 7134m, Kan Tengri 7010, Comunismo 7495m, Korgenevskaya 7104m y Poveda 7439m), en su libro “Una mujer en la cumbre”, en la cima de una gran montaña, uno sólo se encuentra a mitad de camino del éxito... y de la supervivencia.

La bajada ha sido lenta, asegurando los pasos, con el cansancio y la deshidratación acumulados de los días de ascenso, conscientes de que la cima verdadera está en el Campo Base. Hoy domingo, sobre las cinco de la tarde, han llegado todos al Base, cansados, con la cara requemada, pero con bastante buen aspecto. Los coreanos desplegaron la tecnología de cámaras de TV, fotografía, micrófonos, periodistas y demás técnicos, para “asaltarla” nada más llegar. Eso sí, muy deportivos, entre aplausos y felicitaciones. Como no podía ser de otra manera.
Trece ochomiles. Ya los quisieran muchos. Podrán luego quitarle importancia, que si va con Sherpas de altura, que si le equipan todo el camino , que si lleva un cortejo de hombres para subir, y una retahíla de razones (o excusas) para justificar ciertos posicionamientos. Sinceramente, a estas montañas no se sube cualquiera, con sherpas o sin sherpas. Y a esta, mucho menos. Ayer vi las imágenes filmadas por Javier Pérez, el cámara de Carlos Pauner, del trayecto entre los Campos I, II y III… impresiona la verticalidad, el hielo, las trampas escondidas, además de las dificultades propias de la montaña y la altitud. Y, ¿no es más difícil trabajar en equipo que hacerlo sólo? Un delantero de fútbol marca goles porque su equipo hace juego y le pasa balones, ¿es por eso menos bueno?
Edurne es “niña”, que dice el Dr. Morandeira, y le ha echado dos “de esos”, aunque no los tenga. Y sigue. Para ella y los suyos, toda nuestra admiración. Como decía Don Santigo (Ramón y Cajal), el secreto del éxito es muy sencillo: trabajo y perseverancia. El miércoles se va al Shisha Pangma, el último ochomil que le queda por subir. Le deseamos mucha mucha suerte.

FOTO: EDURNE PASABAN CON MARIA ANTONIA Y J.R.

sábado, 17 de abril de 2010

JOAO X, O OCTOMILISTA

Bueno, ya está: mi buen amigo e compañeiro de sofrimentos, aventuras e fatigas montañeiras, Joao Garcia, ya es el décimo hombre de la historia que ha ascendido a las 14 montañas del mundo de más de ocho mil metros de altura, sin la ayuda artificial de oxígeno, ni de porteadores de altura. “A puro huevo”, que dicen mis primos de Fuendejalón. Ahí queda eso. O mais grandioso montañeiro luso d’o universo mundo. ¡Si D. Enrique el Navegante levantara la cabeza! No veas cómo me alegro.
Ha subido en compañía de Edurne Pasabán y sus chicos de Al Filo y, poco antes de la una del mediodía, han alcanzado la cima. Lástima que a Edurne no le van a quedar opciones, porque la coreana Oh ya va para arriba, y no creo que se las dé. Pero Joao lo ha conseguido y Edurne lleva ya trece ochomiles.
Se agolpan en mi cabeza los recuerdos de tantos momentos compartidos durante estos últimos años, desde que, como consecuencia de las graves congelaciones que sufrió Joao durante su ascensión al Everest, tuviera que pasar tres meses en el Hospital Clínico de Zaragoza, donde lo tratamos. Otro rato les contaré más cosas. Ahora me muevo entre la satisfacción y la preocupación, ya que Joao (y Edurne con los suyos) aún pasarán esta noche en el Campo IV, para descender mañana al Base. Espero poder contarlo después de cumplir un compromiso, en el que yo aportaré los chouriços y él, el bacalhao.
FOTO: JOAO GARCIA

viernes, 16 de abril de 2010

Última hora

Edurne con el equipo de Al Filo de lo Imposible de TVE, y Joao Garcia, estan ya en el Campo IV, a 7.000 - 7.100 metros y esta noche, de madrugada, saldran hacia cima. Llevan aqui un mes, estan muy bien aclimatados y la prevision de tiempo es muy buena, con vientos en la cima de no mas de 20 km/hora.
Los nuestros (Carlos, Javier, Juanito, Tolo, Xavi y Lluis) subieron ayer a dormir al III, como ultima fase de aclimatacion.

ALAVESES

Resulta que en esta expedición al Annapurna en el 2010, nos toca, honra y satisface, compartirla, entre otros, con Juanito Oiarzábal, alavés de Vitoria, ochomilista máximo del mundo mundial (23 cimas hasta el momento) y gran persona, aunque a veces sea un poco cascarrabias, si se le pisan esos cayos que no tiene en unos dedos que hace días que le amputaron (yo no fui, que conste) por sufrir congelaciones.
Como a mí esto de los alaveses, en general, y los vitorianos, en particular, como es su caso, hace días que lo tengo muy claro, gracias a los contactos con mi vecina MªÁngeles Campo (luego te cuento, Campitos), hemos hecho buenas migas. Eso sí, he tenido que admitir que son como Dios. Bueno, pongamos que un poquito menos: sólo como Jesucristo, que de todos es conocido que fue hombre y Dios a-la-ves. En fin, que como creo que dijo en cierta ocasión Caro Pio Baroja de ellos, el alavés es animal de cresta colorad , que después de confesar y comulgar, baja del monte y al grito de “¡Vive Cristo Rey, me cago en San Pedro!”, degüella a todo el que le sale al paso por menos de un “quítame allá ese padrenuestro”. Definición que luego fue aplicada por quien sea a los Carlistas en general, pero que no, que es cosa propia de los alaveses.
Así que nada, ojito, ¿eh?, cuidadín. Y como uno es muy prudente, he procurado estrechar nuestros ya buenas relaciones, descubriendo en él nuevas facetas que me agradan muchísimo y me permiten delegar en su persona mis opiniones montañeras. Incluido lo del ¡aurrera mutoyak! Con el que espero aliente y achuche en un par de días a todos los muchachos, haciéndolos subir sin problemas a este monte. ¡Faltaría más!
FOTO: Juanito Oiarzabal

PRAYER FLAGS and CAIRNS

En largas hileras se disponen las telas de colores con mantras (oraciones) y símbolos budistas, que ondean al viento en los pasos, puentes, chortens (stupa budista tibetana), gompas (monasterios) y campos base. Son las prayer flags, o banderas de oración. Hay cinco colores: blanco, rojo, azul, amarillo y verde, uno por cada Buddha: Meditation Buddha, Medicine Buddha, Long Life Buddha, Mediate Buddha y Blessing Buddha. Símbolos frecuentes en las banderas son los “caballos del viento” (lung-ta) y las tres joyas del budismo: Buddha, Dharma (enseñanza), Sangha (comunidad). Los budistas creen que mientras ondean al viento, las oraciones que hay escritas purifican el entorno y, algunas, alcanzan el cielo. Se consideran un vehículo o instrumento de iluminación.
En el Campo Base, las banderas tienen un punto de origen, los cairns, pirámides de piedras, como un chorten rudimentario. Debajo de esas hileras de banderas, se instalan las tiendas que componen cada campamento. Cada grupo expedicionario tiene sus banderas y su (o sus) cairns, que sirven de altar para hacer las ofrendas de alimentos a los dioses, y donde se mantiene un pequeño fuego que se alimenta con enebro, principalmente. Los cairns también se encuentran en los pasos y cruces de caminos. Los caminantes añaden una piedra al pasar, agradeciendo haber llegado al collado. Además, añadir piedras, supone ganar méritos ante los dioses. Suelen rezar después de colocar la piedra y, a veces, en los cairns más grandes, colocan una bandera de oración en el extremo más alto.

jueves, 15 de abril de 2010

SECRETO PROFESIONAL

El Dr. Morandeira puede contar lo que quiera, faltaría más. El episodio que sufrió el miércoles, nada tuvo que ver con el Ribeiro consumido el martes a mediodía, en compañía de algunos de los amigos y conocidos que ocupan estos días el Campo Base (BC) de la cara norte del Annapurna, unos dos litros entre doce o catorce personas. Por otro lado, no voy a dar detalles del cuadro clínico que presentó, aunque algunos podrían considerarse hasta graciosos (me refiero a las alucinaciones y discurso elaborado que manifestó durante la mañana) porque hasta enfermo consigue ser genial en sus observaciones. Se trata de un paciente y, por tanto, lo acontecido es "secreto profesional". Otra cuestión es que él lo quiera contar. Lo cierto es que, dadas las circunstancias, había que tratarlo en el BC. Impensable salir a pie y no había buenas condiciones meteorológicas para evacuarlo en helicóptero. Lo cierto es que el PS3A (Punto Sanitario Asistencial Atípico Avanzado) del BC está bien dotado por el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza y, además, contábamos con oxígeno embotellado (ruso, por cierto) al módico precio de 300 euros/botella. A las seis de la tarde había mejorado sensiblemente la clínica y la noche posterior fue tranquila, los controles periódicos indicaron progresiva mejoría hasta la normalización. Pienso que el esfuerzo de la marcha de aproximación hasta el Campo Base, la deshidratación, la falta de aclimatación previa, el dormir por encima de los 4.000 metros desde el 2º día que salimos y lo rebelde que es para seguir las indicaciones médicas, le han pasado factura. Lleva dos días que no para, así que parece que hemos superado un importante bache. De todas formas, está sometido a tres controles diarios de constantes, y a analíticas periódicas de sangre y orina, paporsia –como dice él-.
En otro orden de cosas, ayer jueves salieron todos los alpinistas europeos hacia los campos de altura. Unos a terminar la aclimatación, otros a intentar la cima para mañana sábado 17, que parece que hará buen tiempo y los vientos en la cima no superarán los 20 km/h. Los coreanos siguen aquí, en el Campo Base, sin mover ficha. Hoy hemos mantenido una interesante conversación con el polaco Piotr Pustelnik, al que sólo le queda este ochomil para tener los catorce. Es la quinta vez que lo intenta.

FOTO: JR Morandeira

¿EDEMA CEREBRAL? ¿MAM? ¿RIBEIRITIS?

Dice la Dra. Nerín, responsable aquí en el PS3A del North Annapurna Base Camp (BC) de los Servicios de Medicina de Montaña y Atención Primaria, que ayer tuve ataxia, afasia sensitiva, alteraciones de la conducta y alucinaciones, con crisis de disnea en reposo, distress respiratorio y alteraciones del ritmo tipo Cheyne-Stokes, como claro exponente de que me atacaba el MAM (usease, el Mal Agudo de Montaña), debido a mi edad, a mis viciotes y a la altura a que nos encontramos. Refuerza su diagnóstico en el hecho de que decía tontadas (como si habitualmente no dijera todas las que me da la gana y más) y en el apoyo solidario de un joven colega valenciano de "Sanitas", el Dr. Pablo Diaz-Munío (a saber si es exalumno mío, lo he suspendido en algo y me la tiene guardada) que está aquí como médico del grupo de Edurne Pasabán y "Al Filo", de los que Sanitas es esponsor. Faltaba, para echar "el cuarto a espadas", la opinión del Dr. Jorge Egocheaga que, aunque es pediatra, es también un gran ochomilista cuyas opiniones me merecen gran respeto; pero ayer, se había subido al Campo II y no estaba. Así que nada.
Bueno, pues eso. Que dicen aquí los ochomilistas intrépidos que lo que me pasa es que me estoy haciendo viejo y por eso digo tontadas; aunque a mí me parece que no, porque aquí, Juanito Oyarzabal, que tiene once años menos que yo, dice todas las tontadas que le da la gana y nadie se mete con él.
Reconozco que ayer, algo pocho me encontraba. Especialmente por la cosa de la dificultad respiratoria, que me importunaba barbaridad, hasta que estos mediquillos jovenzanos me dieron un chute de oxígeno, con mascarilla y todo el lío, y me hicieron efecto las inyecciones de la doctora Nerín. Reconozco que estuvieron conmigo hipersolícitos y pendientes en todo momento, cosa que agradezco infinito y que refuerza mi teoría de que a estas expediciones, deben de venir dos médicos. Porque cuando a los demás expedicionarios les ocurre algo, el médico de la expedición se da cuenta, los trata, los cura, y punto. Pero si al que le pasa algo es al médico, los demás no se dan cuenta y si se dan, o ya es tarde para hacer algo, o no saben qué hacer. De ahí la elevada mortalidad de médicos de expediciones himaláyicas que se desprende del estudio de las mismas desde sus inicios.
Y tengo claro que la Dra. Nerín debe de contar lo que me pasó ayer y las pautas terapéuticas que instauró científicamente, para que hoy me encuentre perfectamente, desmenuzándolas sesuda y razonadamente, sin dejar resquicio alguno a la duda o a la hipótesis infundada. Pero yo también tengo derecho a expresar mi opinión y a que se tenga en cuenta. Y es que en esta expedición, en contra de lo que es mi costumbre habitual de venir bien provisto únicamente de tintorro de Fuendejalón (Campo de Borja, Aragón, España) para favorecer la cosa de la emulsión y desdoblamiento intestinal de ácidos grasos de cadena larga a base de taninos "Coto de Hayas", he cedido a la voz de los ancestros galaicos, y me he traído también unos litritos de "Ribeiro", que tendrá menos taninos, pero bien frío, sabe a gloria. Bueno, pues la cosa es que ayer pusimos el Ribeiro encima de la mesa. Y claro, luego cuentan lo de la ataxia, afasia, alteración de la personalidad, MAM y no sé cuántas cosas más. En fin, para que va uno a discutir; pero me pregunto, paporsia, "¿no sería, en realidad, un conato de ataque de "Ribeiritis aguda"?

miércoles, 14 de abril de 2010

UN PS3A (Punto Sanitario Asistencial Atípico Avanzado) EN EL CAMPO BASE DE LA CARA NORTE DEL ANNAPURNA

El Servicio Aragonés de Salud (SALUD) se jacta, y es verdad, de ser capaz de llevar sus prestaciones sanitarias al más remoto lugar del mundo. De atender a sus enfermos en las más difíciles, adversas e incómodas condiciones que imaginarse pueda, con las máximas garantías. Algo importante, muy importante sin duda, en una Comunidad Autónoma definida como "Un País de Montañas", en la que la extensión del territorio (47.000 km2) y su escasa población (1.200.000 habitantes), convierten amplias zonas del mismo en auténticos "desiertos demográficos" en los que, además, la prestación sanitaria debe de hacerse en condiciones de "extrema periferia", en un medio difícil, aislado y hostil.
Añádase a todo ello el hecho de que en los últimos tiempos, el Gobierno Autónomo ha apostado de forma clara y decidida por la explotación de su territorio para loa práctica de actividades de aire libre, naturaleza, montañismo, senderismo, etc. y que estas actividades tienen como corolario una serie de "efectos colaterales no deseados" en forma de accidentes que, es absolutamente irrenunciable atender de la mejor forma posible, por razones éticas, morales, económicas, laborales y de todo tipo, que no es este momento de entrar a debatir.
Quede claro, sin embargo, desde el primer momento, que Aragón –con el esfuerzo solidario y coordinado de todos, ha hecho bien sus deberes en este campo. Más que bien, podría decirse sin falsas modestias, colocándose entre los mejores del mundo en esfuerzo tan humanitario. Y sigue. Y ahí, es donde cabe emplazar este esfuerzo del PS3A en el Campo Base de la cara norte del Annapurna que ahora nos ocupa.
Hace ya años que la Federación Aragonesa de Montañismo (FAM) planteó que sus refugios de montaña, herederos directos de aquellos "Hospitales" medievales y de sus ancestros prehistóricos que desde siempre orlaron nuestro Pirineo, debían de ser atendidos no sólo como instalaciones deportivas y/o de hostelería, sino, ante todo y como su propio nombre de "refugios" bien indica, como lugares de acogida, atención y defensa de quienes fueran sorprendidos en la montaña por las fuerzas desatadas de la naturaleza. Es más, la FAM entendía que si piscinas y centros deportivos de todo tipo venían obligados a dotarse de una "enfermería" para atender en primera instancia las lesiones –o enfermedades- que en ellos pudieran producirse como consecuencia de las prácticas deportivas que allí se realizan, con mayor razón deberían de hacerlo los Refugios de Montaña, en cuyas inmediaciones las actividades que se realizan son, además, de alto riesgo. Y ante la imposibilidad de poner puertas y controles eficaces en el monte, estas prestaciones deberían de ser abiertas y gratuitas a todos los usuarios de la montaña, tanto si lo eran por motivos deportivos, como laborales (con mayor motivo) o de cualquier otro tipo. Lo que convertía a los Refugios de Montaña en una instalación de uso público, en línea con lo históricamente siempre habían sido, que las Instituciones Públicas venían obligadas a mantener, desarrollar y sostener en beneficio del ciudadano, trabajador, contribuyente y usuario. Un logro social irrenunciable, sin duda, en el que, pese a la cerrazón de algunos que nada entienden, la mayoría estamos.
Y claro, como resulta que estamos en pleno siglo XXI, las "enfermerías de los refugios de montaña" no podían entenderse como "un cajón del armario de la cocina" en el que tenemos "unas tiritas y un poco de mercromina", sino como algo mucho más serio. Nace así el Proyecto PS3A (Punto Sanitario Asistencial Atípico Avanzado, en medio difícil, aislado y hostil), propuesto por la FAM y apoyado por diferentes instituciones públicas, con especial referencia a las dependientes de nuestro Gobierno Autónomo.
Un "PS3A" no es una enfermería, ni mucho menos un botiquín, sino algo que va más allá y que por su complejidad de desarrollo e integración en el esquema general sanitario de nuestro territorio, llevará un cierto tiempo desarrollarlo. Un PS3A nace para integrarse plenamente en el plano de estructuras asistenciales que el SALUD mantiene en nuestra Comunidad Autónoma y que por su estructura dependencial, podríamos desarrollar así:
PS3A y/o Punto de Asistencia Continuada (PAC) --> Centro de Salud (CS) --> Hospital de referencia (H)
¿Complejo? ¿Complicado? No tanto. Y desde luego, enormemente eficaz y eficiente para el usuario. ¿Qué pensamos que no es tan difícil desarrollarlo? Desde luego. Y en el intento de demostrarlo estamos. Por eso, desde este PS3A experimental y extremo que en el Campo Base de la cara norte del Annapurna estamos montando, se lo contamos
 
 
FOTO 1: Asistencia a un coreano en el PS3A del Campo Base de la cara norte del AnnapurnaFOTO 2: Médicos en el PS3A del Campo Base del North Annapurna

martes, 13 de abril de 2010

DE GALLOS DE PELEA, GALLINAS CABREADAS, Y FAISANES SALVAJES

Ya pueden estar bien satisfechas Dña. Bibiana, Señora Ministra de la cosa del Género (a mí que no me lo toquen, como dicen en los puestos del mercado) y mi buena amiga Dña. Pilar Zaragoza, Ilma. Sra. Vicerrectora de la Universidad de Zaragoza y acérrima defensora de lo del "Habla en Femenino". Porque aquí, y a estas alturas, en este gallinero ochomilero, si faltan gallos de pelea y faisanes salvajes, te cabrean a las gallinas y ya está. Ni alpinistos, ni ochomilistos, ni miembros, ni miembras, ni carne de miembrillo, ni gaitos en conservo.
Y quede bien claro, de entrada, que entiendo que son todos buena gente y los aprecio. Aunque tengan su puntito de vedetas y de vedetos que, seguramente por el entorno que los asfixia, no pueden de ningún modo evitar. Ya me entienden, no es fácil moverse en ese complicado mundo de los espónsores y los nacionalismos, aunque sea de barrianga, pueblerino, de club deportivo, peña de amiguetes, o lo que haga falta; que de todo hay y habrá.
Y como en estas cosas del "panem et circenses" hay que procurar darle al pueblo lo que pide, y ahora pide pelea ochomilera femenina, en esa estamos. Entre la Pasabán y Eun Sun, que viven en estos momentos su álgido momento vedetero, pendientes todos de ver cuál de las dos es la primera en conseguir subirse encima de los catorce ochomiles del planeta. Con gran derroche de medios, en especial la coreana (cinco millones de euros), que yo creía propios de otras épocas, pero que no. Pero en fin, que va de aguerridas féminas, y los demás, por aguerridos gallos de pelea que sean o hayan sido, actúan de comparsas. Sólo dos o tres, criticados por los demás por su distante e inquebrantable elegancia, constituyen en mi opinion la élite de ese montañismo de esencia que los hace asemejarse a faisanes salvajes que pasean sin inmutarse por los límites del alborotado gallinero, esperando tranquilamente que llegue el momento oportuno para desplegar toda la belleza de sus plumas.

FOTO 1: Campo BaseFOTO 2: Despliegue tecnológico de la expedición coreana de Oh Eun Sun

lunes, 12 de abril de 2010

CORONA DE ARAGÓN

Es el nuestro un grupo que retrotrae en el recuerdo a aquel conjunto de pueblos que dio ocasión a la Corona de Aragón, en ejemplo histórico de sentido común y buen entendimiento. Antes y después del Compromiso de Caspe, desde luego.
Estamos 4 aragoneses (Carlos Pauner, Javier Pérez, y los dos médicos), los dos catalanes (Lluís Ràfols y Xavier Arias) que ya hemos explicado que han tenido que irse prematuramente, un mallorquín (Bartolomé Calafat, Tolo para los amigos) y un vasco, de Vitoria (Juanito Oiarzabal). Los vascones, desde siempre, han estado merodeando hasta Benabarri, por el Pirineo aragonés.
Nos llevamos bien, muy bien, para lo complejos que suelen ser este tipo de grupos inmersos en cosas peligrosas. Cada cual asume lo suyo.
Juanito es un maestro, un veterano, primer hispano es ascender los 14 ochomiles, que ahora debe de andar por los ventitantos y, no contento con haberlos subido todos una vez, anda ahora en el reto de repetirlos. Ostenta el record mundial de ascensiones a cimas de más de ocho mil metros, y se nota por cómo lo encara, plantea y planifica.
Tiene sus cosas, como todos, y con los años se ha vuelto algo cascarrabias, también como todos. Pero es fácil convivir con él y, aparte de un lujo y una garantía como montañero, es también un gran cocinero. Lo lleva de cine. Uno de esos vitorianos pequeños, correosos, nervudos, tesoneros, secos y testarudos que tanto me gustan. Con sus amputaciones y sus cicatrices.
De Carlos Pauner hay poco nuevo que contar en Aragón. Es nuestro ochomilista preclaro. En realidad, es el único que tenemos, sus gestas son allí conocidas de todos, y hay que cuidarlo.
Algo similar cabe decir de Javier Pérez, su gran apoyo, compañero, informático, cámara de altura y cuanto sea necesario, con una labor de brega que, personalmente, admiro infinito.
De nosotros, los médicos, no me gusta hablar mucho y prefiero centrarme en nuestro proyecto médico-científico; pero ayudamos a todos cuanto podemos. Sería injusto si no dijera que la Dra. Nerín, montañesa de Ca Presín de Chía (Alto Ésera, Bal de Benás, Ribagorza, Alto Aragón, Huesca, España) con ramalazos isleños (para eso la mitad de sus ancestros son mallorquines), ha asumido con tal vocación, afición, decisión e ímpetu el reto, que me está permitiendo tener una jubilación de oro en esto de la Medicina de Montaña. Misión cumplida por parte de los dos: yo transmitiendo, y ella asumiendo la plena sucesión del reto. Si Aragón sabe cuidarla un poco, tiene asegurado para días cartel y punterismo mundial en esto de la medicina del montañismo.
De los catalanes, Lluís y Xavi, ya hemos contado. Buenos alpinistas y mejores compañeros. Como es propio del pueblo catalán, con muy buen ?seny?.
He dejado para el final a Tolo Calafat, el mallorquín. El más joven de todos, que en tantas cosas me hace acordarme de mí mismo cuando tenía sus años. Por eso no quiero pasarme en los elogios, no vaya a parecer que me excedo en autobombo. Con sentido del humor, siempre dispuesto, con voluntad para superarse, ganas de comerse la montaña y la cabeza llena de ideas en ebullición. Muy amante de su familia, su tierra y sus carreras de montaña. En muchas cosas, es mi predilecto. Espero que no se note demasiado.

domingo, 11 de abril de 2010

ACORDÁNDONOS DE TORRICELLI

Desde ayer a las cinco de la tarde estamos en el Campo Base de la cara norte del Annapurna I (8.091 m) a 4.200 metros de altitud, bastante “aplatanados” por un lado, por el importante esfuerzo (y deshidratación) que ha supuesto la marcha de aproximación, y por otro, por los efectos que la menor la presión atmosférica ejerce sobre nuestro organismo. El globo terrestre está rodeado por una envoltura gaseosa constituida por el aire y denominada atmósfera, de unos 10 km. La presión atmosférica no es más que el peso de esa columna de aire sobre un punto determinado. Si estamos a nivel del mar, tenemos sobre los hombros el peso de los 10 km de la columna de aire. Si ascendemos a 4.000 metros, la columna de aire ya no es de 10 km, es de 6 km, y pesa menos. La Presión atmosférica que a nivel del mar es de 760 mmHg conforme se va ascendiendo en altitud, va disminuyendo al igual que la presión parcial de sus componentes (O 2, N2,CO2,etc) de la atmósfera. De estos gases, un 20,95% es oxígeno. El ser humano, entre otros seres vivos, precisa oxígeno para vivir. En contra de la creencia establecida, hay que tener presente que no hay menos cantidad de oxígeno en altitud que a nivel del mar; lo que realmente varía de forma sensible es la presión atmosférica. La P atmosférica es el sumatorio de la presión parcial de cada gas que conforma la atmósfera (79% nitrógeno, 21% oxígeno, dióxido de carbono, gases nobles, vapor de agua, etc.). En la atmósfera, la proporción de oxígeno se mantiene constante (20,95%) en la troposfera. A nivel del mar, con una presión atmosférica de 760 mm. de mercurio, supone que la presión parcial de oxígeno disponible es de:
760 X 0,2095 = 159,22 mm. de Hg de oxígeno
Aquí, en el BC, a 4.200 metros, la presión atmosférica es de unos 450 mm. de Hg, y por lo tanto la presión parcial de oxígeno disponible es de:
450 X 0,2095 = 94,275 mm. de Hg.
Pues así nos encontramos, con menos de 1/3 de oxígeno del habitual. El organismo responde de forma inmediata, con aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, pero esto tiene un costo energético importante. De momento, justo nos va para ir asumiendo la aclimatación, en espera de que se formen más glóbulos rojos, mitocondrias (que son las responsables de la respiración celular), enzimas, aumentar la mioglobina del músculo esqulético, mejorar el gradiente de oxígeno entre los alveolos y la sangre, y establecer más conexiones arterio-venososas. Cualquier trabajo (ducharse, vestirse, echarse una carrera de la tienda al comedor, mover los bidones) cuesta un esfuerzo importante y una fatiga evidente. La aclimatación es el proceso por el que el ser humano se adapta progresivamente a la hipoxia. Es necesario para prevenir la aparición de formas graves del Mal Agudo de Montaña, el edema de pulmón de la altitud (EPA) y el edema cerebral de la altitud (ECA).
Torricelli construyó el primer barómetro de mercurio. Hoy funcionamos con los relojes SUUNTO, que nos dan temperatura, presión atmosférica, altitud, hora, calculan la distancia recorrida, los desniveles acumulados y un montón de variables que, durante los siglos XVIII y XIX, aquellos primeros científicos calculaban en las cimas de los Alpes y los Pirineos con equipos rudimentarios y pesados, pero que sirvieron para concretar los problemas que conlleva la altitud para el organismo:
-La hipoxia o disminución de la presión parcial de oxígeno, a la que hace falta aclimatarse. Esto va a condicionar también un descenso importante en el consumo máximo de oxígeno y, por tanto, en la capacidad de rendimiento físico de los alpinistas. El rendimiento de cualquier deportista va a caer hasta el 20% cuando se encuentre a 8.000 metros de altitud.
-La hipobaria o disminución de la presión atmosférica, que lleva a la distensión de los gases en las cavidades. Una muela “picada” supone un tormento para un alpinista por la presión que ejerce el aire que tiene en el agujero de la muela.
-La temperatura disminuye de 5 a 10 °C por cada 1000 metros de elevación. Sin embargo este enfriamiento del aire es bastante irregular como consecuencia de las masas de aire y de las variaciones del calentamiento de la superficie terrestre.
-La sequedad ambiental. A nivel del mar la cantidad de vapor de agua es aproximadamente el 1% del volumen del aire. La cantidad de vapor de agua va disminuyendo con la altitud, así entre los 1500 y 2000 metros ha quedado reducido a la mitad, mientras que a los 5000 metros es solamente la décima parte del valor medido a nivel del mar. En la altitud en la que nos encontramos, la humedad ambiental se ha reducido a ¼ de la existente a nivel del mar. A lo que hay que añadir el efecto que la temperatura tiene sobre la cantidad de vapor de agua. Cuanto más frío es el aire, menos húmedo puede ser. Si un kilo de aire a 20º C puede contener 150 gr. de agua, a -20º C. encontraremos sólo 7,8 gr. Por eso, el alpinista suele tener problemas de vías respiratorias altas, porque se resecan y lesionan las mucosas. Conviene hidratarse bien y no respirar por la boca, muchas veces difícil cuando se trata de movilizar entre 90 y 120 litros de aire por minuto.
-El viento, que es un factor determinante en la condición física en altitud.
-Por encima de los 3000 metros la radiación ultravioleta es mayor del 30% con relación a la del nivel del mar, lo que predispone a la mayor prevalencia de los canceres de la piel; además de las lesiones oculares que puede producir.
A pesar de todo ello, los alpinistas se preparan en el Campo Base y van haciendo incursiones a los campos de altura para aclimatarse a estas condiciones extremas. Nosotros no somos aguerridos alpinistas, pero también vamos aclimatándonos a las altitudes en las que nos vamos a tener que mover.

sábado, 10 de abril de 2010

miércoles, 7 de abril de 2010

¡VAYA EMBARCADA!

De forma resumida, como se hace en los diarios de ruta, para que no quede duda de lo que es una marcha de aproximación, que nada tiene que ver con un trekking:
Lete (2.480 m.)-North Annapurna Base Camp (4.190 m.)
4 días de marcha (30 horas)
Desnivel acumulado en ascenso: 3.200 metros
Desnivel acumulado en descenso: 1.500 metros

Todo el recorrido en montaña pura y dura, ni un pueblo, ni una casa, una vez que dejamos atrás Lete y un par de aldeas que había a media hora de camino. El primer día fue todo subida, a 26º, por un bosque de rododendros y bambú. Muy bonito, pero mucha humedad y mucho calor. Hasta llegar a un collado, a 3.300 metros, donde montamos el campamento. No habíamos hecho más que empezar. Al día siguiente nos tocaba llegar, y pasar, el Thulobugin Pass, a 4.300 metros y bajar a dormir a una loma, junto a un río-barranco, a 4.020 m. Está claro que la “Z” no existe en el alfabeto del Nepal, porque se sube por la directa, sin ningún tipo de desvío lateral sobre el trazado previsto, “la distancia más corta entre dos puntos, es la línea recta”. También pasamos calor, a pesar de la altura, anduvimos entre los 21 y 23º, esta vez sin la humedad de los árboles, así que un poco más confortable. Lo que no quita que, después de dos días y 16 horas de marcha acumulada, estuviéramos “bastante perjudicados”; pero Nepal no perdona y, antes de lo que nos hubiera gustado, amanecía el tercer día. Aquí lo tienen muy claro, se funciona con el sol. Y si amanece a las 6, a las 6:30 ponen en marcha a todo el personal: té en la tienda, palangana con agua para quitarse la legaña, desayuno y “arreando que es gerundio”. Ni idea de cómo lo dicen en su lengua, pero se hacen entender de maravilla. Eso sí, “bistare, bistare” (“nem a poc a poc” que dicen los catalanes que nos acompañan). Tanto Xavi Arias como Lluís Ràfols, son alpinistas de gran experiencia en Pirineos, Alpes, Andes y los Himalayas. Xavi tiene una compañía de guías, Infinit Emotions. Lluís una empresa de aventura, Les Deus Aventura. No nos han dejado ni a sol ni a sombra. Ellos ya vienen aclimatados porque vienen del Mera Peak (además de ser profesionales de la cosa de las montañas), pero nosotros acusamos el esfuerzo por encima de los 3.500 metros. El camino no es que fuera sólo subida, es que es estrecho, con importantes cortados y precipicios por los que no hay opción si te caes, con tramos de trepadas y destrepadas, las bajadas de un 40% o más, donde un traspiés puede ser fatal. Unos días antes, se había caído el Director de Endesa, que patrocina la expedición de Edurne, tuvo suerte de dar con la única piedra de la ladera, que le supuso doce puntos de sutura en la cabeza. Cuando llegamos al campo montado para la tercera noche, a primera hora de la tarde, nos dijeron que un porteador tenía un problema con la boca desde por la mañana, que no podía comer ni beber. Nada más verlo, lo tuvimos claro, era una luxación anterior de mandíbula. Así que nos pusimos manos a la obra, a los 10 minutos relajado, 5 minutos después mandíbula reducida e inmovilizada, a los 20 minutos de administrarle el diazepam, totalmente KO.
urmió cinco horas, hasta que le despertaron para la partida de cartas de después de la cena. El último día no tocó bajar de 4.050 metros a 3.400 metros, también por la directa, hasta el Mristi Khola, y luego subir hasta los 4.100 metros del Campo Base. Todo muy bonito, muy bucólico y muy aislado del mundanal ruido, pero agotador. Unas vistas los dos primeros días del Daulaghiri y los Annapurnas, impresionantes. Los dos últimos hemos tenido el Annapurna de centinela incansable, vigilando nuestros pasos. EL Dr. Lapras, cirujano traumatólogo de Lyon, médico de las expediciones franceses entre los años 50 y 60, ya le había dicho a José Ramón que lo del Thulobugin Pass era la marcha de aproximación más dura que había hecho de entre todas las expediciones que había participado.

martes, 6 de abril de 2010

ANNAPURNA NORTH FACE

Poco tendrá que ver aquella primera expedición francesa al Annapurna en 1950, hace ahora 60 años, con la nuestra. En un Nepal totalmente virgen en lo que al turismo se refiere y muy poco habituado a las grandes expediciones. En la prehistoria de la ciencia y la tecnología aplicadas al montañismo, con materiales y equipamientos de museo, sin internet, teléfono satélite, predicciones meteorológicas informatizadas, sin carreteras ni helicópteros. En la más absoluta ingenuidad y desconfianza de sus gentes. Provista de un espíritu pionero y explorador. El Annapurna I, de 8.091 metros, fue el primer ochomil en ser ascendido. Entre 1950 y 1960 se coleccionaron los catorce.
El Annapurna se considera el más peligroso, además de ser uno de los que supone mayor desafío para el alpinista. EL Everest, que consiguió ascenderse en 1953, había sido ampliamente explorado y había tenido varios intentos. El grupo francés que vino hace sesenta años al Annapurna, no disponía de ningún mapa del macizo ni de sus vías de acceso. De hecho, el Annapurna era una segunda opción para aquella expedición, ya que pretendían subir el Dhaulagiri (la montaña blanca) porque disponían de más información. Otros ochomiles se habían intentado previamente sin éxito: Kanchenjunga, Nanga Parbat, Everest, K2; pero no había precedente en el Annapurna. Los mejores alpinistas franceses de la época –Lionel Terray, Louis Lachenal, Gaston Rébuffat- entre otros, constituyeron el equipo liderado por Maurice Herzog, de 31 años. Las cifras: 8 montañeros, 200 porteadores, 4 ½ toneladas de equipo y 1 ½ toneladas de comida. Remontaron el Kali Gandaki hasta Tukuche y desde varios miradores inspeccionaron las vertientes norte y sureste del Dhaulagiri: "muy verticales, lleno de seracs peligrosos, y no se ve sitio para acampar; el glaciar este y la cascada de hielo se ven muy rotos". Hicieron varias aproximaciones antes de desestimar su primera intención y dirigir sus esfuerzos hacia el Annapurna. Intentaron verlo desde el Tilicho Pass, el ThorungLa Pass y otros puntos, sin éxito. Finalmente, remontaron el valle del Mrisiti Khola (que tiene su mérito) hasta encontrar un "ancho desierto pedregoso" a 4.190 metros donde instalaron el campo base (BC) el 17 de mayo de 1950, en "un salvaje y desolado circo de montañas nunca visto por el hombre". Subieron por la derecha de la cascada de hielo (hoy se sube por la izquierda), y viendo que podían pasar, enviaron un mensajero al campamento de Tukuche para que acudieran el resto de alpinistas, sherpas y el médico de la expedición. Entre incertidumbres, mal tiempo, y avalanchas constantes, alcanzaron los 6.400 metros, donde instalaron el Campo III antes de volver al BC a esperar el buen tiempo. El 25 de mayo salieron del Base, pero Lachenal y Rébuffat se quedaron en el Campo II bastante indidspuestos. Mientras, Herzog montó el Campo IV (a 7.160 m.) con los sherpas y bajó al Campo III, donde habían conseguido llegar Lachenal y Rébuffat sin estar del todo recuperados. Herzog baja al II a recuperarse un día para luego hacer el intento a cima con Terray, quien le dijo que prefería ocuparse de abastecer los campos de altura. Finalmente, son Herzog y Lachenal, recuperado de su enfermedad, los que suben a cima, porque el monzón está en Calcuta, a pocos días de los Himalayas, y Terray y Rebuffat han bajado del Campo IV por frío, viento y nieve. Los sherpas Angtharkay y Sarki los acompañan hasta los 7.500 metros (Campo V). El día de cima, soleado, pero con frío y viento, supuso apurar las fuerzas para llegar a lo más alto que había alcanzado el hombre, el 3 de junio a las 14 h. El tiempo empeoró rápidamente, Herzog perdió los guantes, la niebla los envolvió y el viento empezó a soplar con fuerza. A pesar de todo, Herzog llegó al Campo V donde Terray y Rebuffat los esperaban. Los dedos de Herzog estaban morados y completamente rígidos. Lachenal se había perdido en la niebla, cayendo por una pendiente. Terray oyó la llamada de auxilio y pudo rescatarlo. Los pies de Lachenal estaban congelados. El descenso fue penoso y muy arriesgado, con mal tiempo, sin apenas material, Herzog y Lachenal seriamente heridos y afectados por la altitud. El Campo IV había desaparecido, no había tiendas. Lachenal cae en una grieta que resulta ser poco profunda, en la que todos pueden vivaquear (pasando un frío terrible). Para complicar la situación, cae una avalancha de nieve en la grieta, que los medio entierra, pierden la cámara, pero pueden recuperar las botas. Terray y Rebuffat se dan cuenta de que sufren ceguera de las nieves, al haberse quitado las gafas el día anterior para ver mejor el camino. Dos congelados, dos ciegos, fríos, consumidos por la altura, pensaron que era el final; pero apareció Schatz, que subía del Campo IV y consiguió conducirlos hasta encontrar a Couzy y los sherpas para que se ocuparan de ellos, mientras él subía de nuevo a la grieta donde habían vivaqueado para recuperar la cámara con las fotos de cima. Los sherpas los condujeron a todos hasta el Campo II donde el Dr. Oudot se hizo cargo de ellos. Al día siguiente, fueron trasladados al base. Durante su traslado de Lete a Kathmandú, el Dr. Oudot fue amputando sus dedos congelados de manos y pies. El Maharaja Shamsher Jung Bahadur Rana los recibió con una gran ceremonia. En Francia, fueron acogidos como héroes nacionales. Posteriormente se cruzaron acusaciones y reproches entre ellos. Cosa de los protagonismos de las estrellas.
"La Diosa de la Abundancia (o de las Cosechas)", el más peligroso de los ochomiles. El 40% de los que han intentado subir, han muerto; por eso, todavía sorprende más la gesta de los franceses, que alcanzaron la cima sin mapas, sin incursiones previas, después de explorar el acceso a dos grandes montañas, y superando todas las dificultades e imprevistos que se presentaron.
Veinte años después, una expedición británica, liderada por Chris Bonnington, alcanzó la cima del Annapurna I por su vertical cara sur.
El Dhaulagiri, el 7º ochomil más alto, fue ascendido en 1960 por una expedición austriaco-suiza, siendo el último ochomil en ser conquistado por el hombre.
Y aquí estamos, sesenta años después, unas 150 personas en el North Annapurna Base Camp, entre españoles, coreanos, polacos, americanos USA (1), portugueses, rumanos (1), italianos, ecuatorianos (1), persas (1) y, cómo no, nepaleses.

FOTO: Annapurna I, 60 años después